sábado, 31 de diciembre de 2016

2 Crónicas - Capítulo 35



La Pascua celebrada por Josías

1 Entonces Josías celebró la Pascua al Señor en Jerusalén, y mataron los animales de la Pascua el día catorce del mes primero. 
2 Y puso a los sacerdotes en sus oficios y los animó al servicio de la casa del Señor. 
3 También dijo a los levitas que enseñaban a todo Israel y que estaban consagrados al Señor: Poned el arca santa en la casa que edificó Salomón, hijo de David, rey de Israel; no será más una carga sobre vuestros hombros. Ahora servid al Señor vuestro Dios y a su pueblo Israel. 
4 Y preparaos según vuestras casas paternas en vuestras clases, conforme a lo escrito por David, rey de Israel, y conforme a lo escrito por su hijo Salomón. 
5 Además, estad en el lugar santo conforme a las secciones de las casas paternas de vuestros hermanos, los hijos del pueblo, y conforme a los levitas, según la división de una casa paterna. 
6 Ahora pues, matad los animales de la Pascua, santificaos y haced las preparaciones para que vuestros hermanos hagan conforme a la palabra del Señor dada por Moisés.

7 Y Josías contribuyó para los hijos del pueblo, para todos los que estaban presentes, rebaños de corderos y cabritos en número de treinta mil, más tres mil bueyes, todo para las ofrendas de la Pascua; todo ello de las posesiones del rey. 
8 También sus jefes contribuyeron con una ofrenda voluntaria al pueblo, a los sacerdotes y a los levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes dos mil seiscientas ovejas y trescientos bueyes para las ofrendas de la Pascua. 
9 Asimismo Conanías, y Semaías y Natanael sus hermanos, y Hasabías, Jeiel y Josabad, jefes de los levitas, contribuyeron para los levitas cinco mil ovejas y quinientos bueyes para las ofrendas de la Pascua.

10 Así fue preparado el servicio; los sacerdotes se colocaron en sus puestos y los levitas según sus clases, conforme al mandato del rey. 
11 Y los levitas mataron los animales de la Pascua, y mientras los sacerdotes rociaban la sangre[a] recibida de la mano de ellos, los levitas los desollaban. 
12 Entonces quitaron los holocaustos para dárselos a las secciones de las casas paternas de los hijos del pueblo, para que los presentaran al Señor, como está escrito en el libro de Moisés. Hicieron esto también con los bueyes. 
13 Y asaron los animales de la Pascua sobre el fuego conforme a la ordenanza, y cocieron las cosas consagradas en calderos, ollas y sartenes, y las llevaron rápidamente a todos los hijos del pueblo. 
14 Después hicieron las preparaciones, para sí y para los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ofreciendo los holocaustos y la grosura hasta la noche; por eso los levitas prepararon para sí y para los sacerdotes, hijos de Aarón. 
15 También los cantores, los hijos de Asaf, estaban en sus puestos conforme a lo ordenado por David, Asaf, Hemán, y Jedutún, vidente del rey; y los porteros en cada puerta no tenían que apartarse de su servicio, porque sus hermanos los levitas preparaban para ellos.

16 Así se preparó todo el servicio del Señor en aquel día para celebrar la Pascua y para ofrecer holocaustos sobre el altar del Señor, conforme al mandato del rey Josías. 
17 Y los hijos de Israel que estaban presentes celebraron la Pascua en ese tiempo, y la fiesta de los panes sin levadura[b] por siete días. 
18 No se había celebrado una Pascua como ésta en Israel desde los días del profeta Samuel; tampoco ninguno de los reyes de Israel había celebrado una Pascua como la que celebró Josías con los sacerdotes, los levitas y todos los de Judá e Israel que estaban presentes, y los habitantes de Jerusalén. 
19 Esta Pascua se celebró en el año dieciocho del reinado de Josías.


Muerte de Josías

20 Después de todo esto, cuando Josías había reparado el templo[c], Necao, rey de Egipto, subió para combatir en Carquemis junto al Eufrates, y Josías salió para enfrentarse a él. 
21 Pero él le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tenemos que ver el uno con el otro, oh rey de Judá? No vengo hoy contra ti, sino contra la casa con la que estoy en guerra, y Dios me ha ordenado que me apresure. Por tu propio bien, deja de oponerte a Dios, que está conmigo, para que El no te destruya. 
22 Sin embargo, Josías no quiso retirarse[d] de él, sino que se disfrazó para combatir contra él; tampoco escuchó las palabras de Necao que venían de boca de Dios, sino que vino a entablar batalla en la llanura de Meguido. 
23 Y los arqueros hirieron[e] al rey Josías, y el rey dijo a sus siervos: Llevadme, porque estoy gravemente herido. 
24 Sus siervos lo sacaron del carro y lo llevaron en el segundo carro que él tenía, y lo trajeron a Jerusalén donde[f] murió, y fue sepultado en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías. 
25 Entonces Jeremías entonó una elegía por Josías. Y todos los cantores y cantoras en sus lamentaciones hablan de Josías hasta hoy. Y las establecieron como ordenanza en Israel; he aquí, también están escritas en las Lamentaciones. 
26 Los demás hechos de Josías y sus obras piadosas conforme a lo escrito en la ley del Señor, 
27 y sus hechos, primeros y postreros, he aquí, están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

Pie de notas:

a. 2 Crónicas 35:11 Así en la versión gr. (Sept.); el T.M. no incluye, la sangre
b. 2 Crónicas 35:17 O, de los Azimos
c. 2 Crónicas 35:20 Lit., la casa
d. 2 Crónicas 35:22 Lit., volver su rostro
e. 2 Crónicas 35:23 Lit., asaetearon
f. 2 Crónicas 35:24 Lit., y

Capítulos de 2 Crónicas

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2 Crónicas - Capítulo 34


Reinado de Josías

1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén. 
2 E hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en los caminos de su padre David; no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda. 
3 Porque en el octavo año de su reinado, siendo aún joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David; y en el año doce empezó a purificar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, de las Aseras[a], de las imágenes talladas y de las imágenes fundidas. 
4 Y derribaron en su presencia los altares de los baales; destrozó los altares del incienso[b] que estaban puestos en alto, encima de ellos; despedazó también las Aseras, las imágenes talladas y las imágenes fundidas y las redujo a polvo, y lo esparció sobre las sepulturas de los que les habían ofrecido sacrificios. 
5 Entonces quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares y purificó a Judá y a Jerusalén. 
6 Y en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta en Neftalí, y en sus ruinas alrededor, 
7 derribó también los altares y redujo a polvo las Aseras y las imágenes talladas, y destrozó todos los altares de incienso[c] por todas las tierras de Israel. Y regresó a Jerusalén.

8 Y en el año dieciocho de su reinado, cuando había purificado la tierra y la casa, envió a Safán, hijo de Azalía, y a Maasías, un oficial de la ciudad, y a Joa, hijo de Joacaz, escriba, para que repararan la casa del Señor su Dios. 
9 Y vinieron ellos al sumo sacerdote Hilcías y le entregaron el dinero que había sido traído a la casa de Dios, y que los levitas guardianes del umbral habían recogido de[d] Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, y de todo Judá y Benjamín y de los habitantes de Jerusalén. 
10 Y lo entregaron en manos de los obreros que estaban encargados de la casa del Señor; y los obreros que trabajaban en la casa del Señor lo usaron[e] para restaurar y reparar la casa. 
11 Ellos a su vez lo dieron a los carpinteros y a los constructores para comprar piedra de cantería y maderas para trabazones, y hacer vigas para los edificios[f] que los reyes de Judá habían dejado que se arruinaran. 
12 Y los hombres hicieron el trabajo fielmente con estos capataces sobre ellos para dirigirlos: Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam, de los hijos de Coat, y de los levitas, todos los que eran hábiles con instrumentos musicales. 
13 También estaban sobre los cargadores y dirigían a todos los obreros de trabajo en trabajo; y algunos de los levitas eran escribas, oficiales y porteros.


Hallazgo del libro de la ley

14 Y mientras ellos sacaban el dinero que habían traído a la casa del Señor, el sacerdote Hilcías encontró el libro de la ley del Señor dado por Moisés. 
15 Entonces Hilcías dijo[g] al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa del Señor; e Hilcías dio el libro a Safán. 
16 Y Safán llevó el libro al rey y le dio más noticias[h], diciendo: Todo lo que fue encomendado a[i] tus siervos, lo están haciendo. 
17 También han tomado[j] el dinero que se encontraba en la casa del Señor, y lo han entregado en manos de los encargados y de los obreros. 
18 El escriba Safán informó también al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y Safán leyó de él en la presencia del rey. 
19 Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos. 
20 Entonces el rey ordenó a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaía[k], al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo: 
21 Id, consultad al Señor por mí y por los que quedan en Israel y en Judá, acerca de las palabras del libro que se ha encontrado; porque grande es el furor del Señor que se derrama sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no han guardado la palabra del Señor, haciendo conforme a todo lo que está escrito en este libro.

22 Entonces fue Hilcías con los que el rey había dicho[l] a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario; y ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector, y hablaron con ella acerca de esto. 
23 Y ella les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Decid al hombre que os ha enviado a mí: 
24 así dice el Señor: ‘He aquí, voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, es decir, todas las maldiciones escritas en el libro que ellos han leído en presencia del rey de Judá. 
25 ‘Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con todas las obras de sus manos, por tanto mi furor se derramará sobre este lugar, y no se apagará.’” 
26 Pero al rey de Judá que os envió a consultar al Señor, así le diréis: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘En cuanto a las palabras que has oído, 
27 porque se enterneció tu corazón y te humillaste delante de Dios cuando oíste sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste delante de mí, ciertamente te he oído —declara el Señor. 
28 ‘He aquí, te reuniré con tus padres y serás recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo voy a traer sobre este lugar y sobre sus habitantes.’” Y llevaron la respuesta al rey.

29 Entonces el rey mandó reunir a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. 
30 Y subió el rey a la casa del Señor con todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor, y leyó en su presencia[m] todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa del Señor. 
31 Después el rey se puso en pie en su lugar e hizo pacto delante del Señor de andar en pos del Señor y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos con todo su corazón y con toda su alma, para cumplir las palabras del pacto escritas en este libro. 
32 Además, hizo suscribir el pacto a todos los que se encontraban en Jerusalén y en Benjamín. Y los habitantes de Jerusalén hicieron conforme al pacto de Dios, el Dios de sus padres. 
33 Y Josías quitó todas las abominaciones de todas las tierras que pertenecían a los hijos de Israel, e hizo que todos los que se encontraban en Israel sirvieran al Señor su Dios. Mientras él vivió[n] no se apartaron de seguir al Señor, Dios de sus padres.

Pie de notas:

a. 2 Crónicas 34:3 I.e., símbolos de madera de una deidad femenina
b. 2 Crónicas 34:4 O, pilares del sol
c. 2 Crónicas 34:7 O, pilares del sol
d. 2 Crónicas 34:9 Lit., de la mano de
e. 2 Crónicas 34:10 Lit., dieron
f. 2 Crónicas 34:11 Lit., las casas
g. 2 Crónicas 34:15 Lit., respondió y dijo
h. 2 Crónicas 34:16 Lit., y trajo de nuevo palabras al rey
i. 2 Crónicas 34:16 Lit., dado en mano de
j. 2 Crónicas 34:17 Lit., vaciado
k. 2 Crónicas 34:20 En 2 Rey. 22:12, Acbor, hijo de Micaías
l. 2 Crónicas 34:22 Así en la versión gr. (Sept.); el T.M. no incluye, había dicho
m. 2 Crónicas 34:30 Lit., a oídos de ellos
n. 2 Crónicas 34:33 Lit., Todos sus días

Capítulos de 2 Crónicas

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2 Crónicas - Capítulo 33



Reinado de Manasés

1 Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y cinco años en Jerusalén. 
2 E hizo lo malo ante los ojos del Señor conforme a las abominaciones de las naciones que el Señor había desposeído delante de los hijos de Israel. 
3 Porque reedificó los lugares altos que su padre Ezequías había derribado; levantó también altares a los Baales e hizo Aseras[a], y adoró a todo el ejército de los cielos y los sirvió. 
4 Edificó además altares en la casa del Señor, de la cual el Señor había dicho: Mi nombre estará en Jerusalén para siempre. 
5 Edificó altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa del Señor. 
6 Hizo pasar por el fuego a sus hijos en el valle de Ben-hinom; practicó la hechicería, usó la adivinación, practicó la brujería y trató con médium y espiritistas. Hizo mucho mal ante los ojos del Señor, provocándole a ira. 
7 Colocó la imagen tallada del ídolo que había hecho, en la casa de Dios, de la cual Dios había dicho a David y a su hijo Salomón: En esta casa y en Jerusalén, que he escogido de entre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre, 
8 y no volveré a quitar el pie de Israel de la tierra que yo he asignado para vuestros padres, con tal de que cuiden de hacer todo lo que les he mandado conforme a toda la ley, los estatutos y las ordenanzas dados por medio[b] de Moisés. 
9 Así hizo extraviar Manasés a Judá y a los habitantes de Jerusalén para que hicieran lo malo más que las naciones que el Señor había destruido delante de los hijos de Israel.

10 Y el Señor habló a Manasés y a su pueblo, pero ellos no hicieron caso. 
11 Por eso el Señor hizo venir contra ellos a los comandantes del ejército del rey de Asiria, que capturaron a Manasés con garfios[c], lo ataron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia. 
12 Cuando estaba en angustia, imploró al Señor su Dios, y se humilló grandemente delante del Dios de sus padres. 
13 Y cuando oró a El, Dios se conmovió por su ruego, oyó su súplica y lo trajo de nuevo a Jerusalén, a su reino. Entonces Manasés supo que el Señor era Dios.

14 Después de esto, edificó la muralla exterior de la ciudad de David al occidente de Gihón, en el valle, hasta la entrada de la puerta del Pescado; y rodeó con ella el Ofel y la hizo muy alta. Entonces puso comandantes del ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá. 
15 También quitó los dioses extranjeros y el ídolo de la casa del Señor, así como todos los altares que había edificado en el monte de la casa del Señor y en Jerusalén, y los arrojó fuera de la ciudad. 
16 Y reparó el altar del Señor, y sacrificó sobre él[d] ofrendas de paz y ofrendas de gratitud; y ordenó a Judá que sirviera al Señor, Dios de Israel. 
17 Sin embargo, el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque sólo al Señor su Dios.

18 Los demás hechos de Manasés, y su oración a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en el nombre del Señor, Dios de Israel, he aquí, están en los registros de los reyes de Israel. 
19 También su oración y cómo fue oído, todo su pecado y su infidelidad, y los sitios donde edificó lugares altos y levantó las Aseras y las imágenes talladas antes de humillarse, he aquí, están escritos en los registros de los Hozai[e]. 
20 Y durmió Manasés con sus padres, y lo sepultaron en su casa; y su hijo Amón reinó en su lugar.


Reinado de Amón

21 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén. 
22 E hizo lo malo ante los ojos del Señor, como había hecho su padre Manasés; y Amón ofreció sacrificios a todas las imágenes talladas que su padre Manasés había hecho, y las sirvió. 
23 Además, no se humilló delante del Señor como su padre Manasés se había humillado, sino que Amón aumentó su culpa. 
24 Y conspiraron contra él sus siervos y le dieron muerte en su casa. 
25 Pero el pueblo de la tierra mató[f] a todos los que habían conspirado contra el rey Amón; y en su lugar el pueblo de la tierra hizo rey a su hijo Josías.

Pie de notas:

a. 2 Crónicas 33:3 I.e., símbolos de madera de una deidad femenina
b. 2 Crónicas 33:8 Lit., mano
c. 2 Crónicas 33:11 I.e., tiras de cuero pasadas por la nariz
d. 2 Crónicas 33:16 Lit., sobre él sacrificios de
e. 2 Crónicas 33:19 La versión gr. (Sept.) dice: videntes
f. 2 Crónicas 33:25 Lit., hirió

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2 Crónicas - Capítulo 32


Invasión de Senaquerib

1 Después de estos actos de[a] fidelidad, Senaquerib, rey de Asiria, vino e invadió a Judá y sitió las ciudades fortificadas, y mandó conquistarlas[b] para sí. 
2 Cuando vio Ezequías que Senaquerib había venido y que se proponía hacer[c] guerra contra Jerusalén, 
3 decidió con sus oficiales y guerreros cortar el agua de las fuentes que estaban fuera de la ciudad, y ellos le ayudaron. 
4 Y se reunió mucha gente y cegaron todas las fuentes y el arroyo que fluía por la región[d], diciendo: ¿Por qué han de venir los reyes de Asiria y hallar tanta agua? 
5 Y él cobró ánimo y reedificó toda la muralla que había sido derribada y levantó torres en ella[e], edificó otra muralla exterior, fortificó el Milo en la ciudad de David, e hizo armas arrojadizas y escudos en gran cantidad. 
6 Puso también oficiales militares sobre el pueblo, los reunió a su lado en la plaza a la puerta de la ciudad y habló dándoles ánimo[f], diciendo: 
7 Sed fuertes y valientes; no temáis ni os acobardéis a causa del rey de Asiria, ni a causa de toda la multitud que está con él, porque el que está con nosotros es más poderoso que el que está con él. 
8 Con él está sólo un brazo de carne, pero con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo confió en las palabras de Ezequías, rey de Judá.

9 Después de esto, Senaquerib, rey de Asiria, mientras estaba sitiando[g] Laquis con todas sus fuerzas, envió a sus siervos a Jerusalén, a[h] Ezequías, rey de Judá, y a[i] todos los de Judá que estaban en Jerusalén, diciendo: 
10 Así dice Senaquerib, rey de Asiria, “¿En qué estáis confiando para que permanezcáis bajo sitio en Jerusalén? 
11 “¿No os engaña Ezequías para entregaros a morir de hambre y de sed, diciendo: ‘El Señor nuestro Dios nos librará de la mano[j] del rey de Asiria’? 
12 “¿Acaso no es el mismo Ezequías el que ha quitado sus lugares altos y sus altares, y ha dicho a Judá y a Jerusalén[k]: ‘Delante de un solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso’? 
13 “¿No sabéis lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de estas[l] tierras? ¿Pudieron los dioses de las naciones de las tierras librar su tierra de mi mano? 
14 “¿Quién de entre todos los dioses de aquellas naciones que mis padres destruyeron completamente pudo librar a su pueblo de mi mano, para que vuestro Dios pueda libraros de mi mano? 
15 “Ahora pues, no dejéis que Ezequías os engañe y os extravíe en esta forma, y no creáis en él, porque ningún dios de ninguna nación ni reino pudo librar a su pueblo de mi mano ni de la mano de mis padres. ¡Mucho menos os librará de mi mano vuestro Dios!”

16 Y sus siervos hablaron aún más contra el Señor Dios y contra su siervo Ezequías. 
17 También escribió cartas para insultar al Señor, Dios de Israel, y para hablar contra El, diciendo: Como los dioses de las naciones de las tierras no han[m] librado a sus pueblos de mi mano, así el Dios de Ezequías no librará a su pueblo de mi mano. 
18 Y proclamaron esto a gran voz en la lengua de Judá[n] al pueblo de Jerusalén que estaba sobre la muralla, para espantarlos y aterrorizarlos, para así poder tomar la ciudad. 
19 Y hablaron del[o] Dios de Jerusalén como de los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres.

20 Pero el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amoz, oraron sobre esto, y clamaron al cielo. 
21 Y el Señor envió un ángel que destruyó a todo guerrero valiente, comandante y jefe en el campamento del rey de Asiria. Así regresó avergonzado[p] a su propia tierra. Y cuando había entrado al templo[q] de su dios, algunos de sus propios hijos lo mataron allí a espada. 
22 Así salvó el Señor a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén de mano de Senaquerib, rey de Asiria, y de mano de todos los demás, y los guió[r] por todas partes. 
23 Y muchos traían presentes al Señor en Jerusalén y presentes valiosos a Ezequías, rey de Judá, de modo que después de esto fue engrandecido delante de todas las naciones.

24 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte; y oró al Señor, y El le habló y le dio una señal. 
25 Mas Ezequías no correspondió al bien que había recibido[s], porque su corazón era orgulloso[t]; por tanto, la ira vino sobre él, sobre Judá y sobre Jerusalén. 
26 Pero después Ezequías humilló[u] el orgullo de su corazón, tanto él como los habitantes de Jerusalén, de modo que no vino sobre ellos la ira del Señor en los días de Ezequías.

27 Y tenía Ezequías inmensas riquezas y honores. Hizo para sí depósitos[v] para plata, oro, piedras preciosas, especias, escudos y toda clase de objetos de valor. 
28 Hizo también almacenes para el producto de granos, vino y aceite, corrales para toda clase de ganado y apriscos para los rebaños[w]. 
29 Se edificó ciudades y adquirió rebaños y ganados en abundancia, porque Dios le había dado muchísimas riquezas[x]. 
30 Ezequías fue el que cegó la salida superior de las aguas de Gihón y las condujo al lado occidental de la ciudad de David. Ezequías prosperó en todo lo que hizo. 
31 Aun en el asunto de los enviados por los gobernantes de Babilonia, que lo mandaron a él para investigar la maravilla que había acontecido en el país, Dios lo dejó solo para probarle, a fin de saber El todo lo que había en su corazón.

32 Los demás hechos de Ezequías y sus obras piadosas, he aquí, están escritos en la visión del profeta Isaías, hijo de Amoz, y en el libro de los reyes de Judá y de Israel. 
33 Y durmió Ezequías con sus padres, y lo sepultaron en la parte superior de[y] los sepulcros de los hijos de David; y todo Judá y los habitantes de Jerusalén le rindieron honores en su muerte. Y su hijo Manasés reinó en su lugar.

Pie de notas:

a. 2 Crónicas 32:1 Lit., estas cosas y de esta
b. 2 Crónicas 32:1 Lit., forzarlas
c. 2 Crónicas 32:2 Lit., su rostro para la
d. 2 Crónicas 32:4 Lit., en medio de la tierra
e. 2 Crónicas 32:5 Lit., levantó sobre las torres
f. 2 Crónicas 32:6 Lit., habló al corazón de ellos
g. 2 Crónicas 32:9 Lit., contra
h. 2 Crónicas 32:9 Lit., contra
i. 2 Crónicas 32:9 Lit., contra
j. 2 Crónicas 32:11 Lit., palma
k. 2 Crónicas 32:12 Lit., Jerusalén, diciendo
l. 2 Crónicas 32:13 Lit., las
m. 2 Crónicas 32:17 Lit., que no han
n. 2 Crónicas 32:18 Lit., en judío; i.e., en hebreo
o. 2 Crónicas 32:19 Lit., al
p. 2 Crónicas 32:21 Lit., con rostro avergonzado
q. 2 Crónicas 32:21 Lit., a la casa
r. 2 Crónicas 32:22 Algunas versiones antiguas dicen: les dio paz
s. 2 Crónicas 32:25 Lit., a él
t. 2 Crónicas 32:25 Lit., elevado
u. 2 Crónicas 32:26 Lit., se humilló en
v. 2 Crónicas 32:27 O, tesoros
w. 2 Crónicas 32:28 Así en algunas versiones antiguas; en heb., rebaños para los apriscos
x. 2 Crónicas 32:29 Lit., posesiones, propiedades
y. 2 Crónicas 32:33 O, subida a

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2 Crónicas - Capítulo 31


Reformas religiosas de Ezequías

1 Y cuando todo esto había terminado, todos los de Israel que estaban presentes, salieron a las ciudades de Judá, despedazaron los pilares sagrados, cortaron las Aseras[a] y derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá y Benjamín, y también en Efraín y Manasés, hasta acabar con todos ellos. Entonces todos los hijos de Israel volvieron a sus ciudades, cada cual a su posesión.

2 Y Ezequías designó las clases de los sacerdotes y de los levitas, cada uno en su clase, según su servicio, tanto sacerdotes como levitas, para los holocaustos y para las ofrendas de paz, para que ministraran, dieran gracias y alabaran en las puertas del campamento del Señor. 
3 También designó de sus propios bienes la porción del rey para los holocaustos, es decir, para los holocaustos de la mañana y de la tarde, y los holocaustos de los días de reposo, de las lunas nuevas y de las fiestas señaladas, como está escrito en la ley del Señor. 
4 También ordenó al pueblo que habitaba en Jerusalén que diera la porción correspondiente a los sacerdotes y a los levitas, a fin de que pudieran dedicarse a la ley del Señor. 
5 Tan pronto como se divulgó la orden[b], los hijos de Israel proveyeron en abundancia las primicias de grano, mosto, aceite, miel y de todo producto del campo; y trajeron el diezmo de todo en abundancia. 
6 Y los hijos de Israel y de Judá que habitaban en las ciudades de Judá, también trajeron el diezmo de bueyes y ovejas y el diezmo de las cosas sagradas consagradas al Señor su Dios, y los depositaron en montones. 
7 En el mes tercero comenzaron a formar los montones y los terminaron en el mes séptimo. 
8 Cuando Ezequías y los jefes vinieron y vieron los montones, bendijeron al Señor y a su pueblo Israel. 
9 Ezequías preguntó a los sacerdotes y a los levitas acerca de los montones, 
10 y el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le dijo[c]: Desde que se comenzaron a traer las ofrendas a la casa del Señor, hemos tenido bastante para comer y ha sobrado mucho, porque el Señor ha bendecido a su pueblo; y esta gran cantidad ha sobrado.

11 Entonces Ezequías ordenó que prepararan cámaras en la casa del Señor, y las prepararon. 
12 Fielmente llevaron allí las ofrendas y los diezmos y las cosas consagradas; y el levita Conanías era el intendente encargado de ellas, y su hermano Simei era el segundo. 
13 Y Jehiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat y Benaía eran inspectores bajo el mando de[d] Conanías y de Simei, su hermano, por nombramiento del rey Ezequías, y Azarías era el oficial principal de la casa de Dios. 
14 Y el levita Coré, hijo de Imna, portero de la puerta oriental, estaba a cargo de las ofrendas voluntarias hechas a Dios, para repartir las ofrendas dedicadas al Señor y las cosas santísimas. 
15 Bajo su mando[e] estaban Edén, Miniamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías en las ciudades de los sacerdotes, para distribuir fielmente las porciones, por clases, a sus hermanos, fueran grandes o pequeños, 
16 sin tener en cuenta su registro genealógico, a los varones de treinta[f] años arriba, todos los que entraban en la casa del Señor para las tareas diarias, por su trabajo en sus oficios según sus clases; 
17 así como a los sacerdotes que estaban inscritos genealógicamente conforme a sus casas paternas, y a los levitas de veinte años arriba, según sus oficios y sus clases. 
18 Y el registro genealógico incluía todos[g] los niños, las mujeres, los hijos y las hijas de toda la asamblea, porque se consagraban fielmente[h] en santidad. 
19 También para los hijos de Aarón, los sacerdotes que estaban en las tierras de pasto de sus ciudades, o en cualquiera de las ciudades, había hombres que estaban designados por nombre para distribuir porciones a todo varón entre los sacerdotes, y a todos los inscritos genealógicamente entre los levitas.

20 Así hizo Ezequías por todo Judá; y él hizo lo bueno, lo recto y lo verdadero delante del Señor su Dios. 
21 Y toda obra que emprendió en el servicio de la casa de Dios por ley y por mandamiento, buscando a su Dios, lo hizo con todo su corazón y prosperó.

Pie de notas:

a. 2 Crónicas 31:1 I.e., símbolos de madera de una deidad femenina
b. 2 Crónicas 31:5 Lit., palabra
c. 2 Crónicas 31:10 Lit., le dijo, y dijo
d. 2 Crónicas 31:13 Lit., de la mano de
e. 2 Crónicas 31:15 Lit., mano
f. 2 Crónicas 31:16 Heb., tres
g. 2 Crónicas 31:18 Lit., con todos
h. 2 Crónicas 31:18 Lit., en su fidelidad

Capítulos de 2 Crónicas

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