viernes, 31 de marzo de 2017

Nehemías - Capítulo 12



Sacerdotes y levitas

1 Estos son los sacerdotes y los levitas que subieron con Zorobabel, hijo de Salatiel, y con Jesúa: Seraías, Jeremías, Esdras, 
2 Amarías, Maluc, Hatús, 
3 Secanías, Rehum, Meremot, 
4 Iddo, Gineto, Abías, 
5 Mijamín, Maadías, Bilga, 
6 Semaías, Joiarib, Jedaías, 
7 Salú, Amoc, Hilcías y Jedaías. Estos eran los jefes de los sacerdotes y sus parientes[a] en los días de Jesúa.

8 Y los levitas eran Jesúa, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, encargado, él y sus hermanos, de[b] los cánticos de acción de gracias. 
9 También Bacbuquías y Uni, sus hermanos, estaban frente a ellos en sus ministerios respectivos. 
10 Y Jesúa engendró a Joiacim, y Joiacim engendró a Eliasib, y Eliasib engendró a Joiada, 
11 y Joiada engendró a Jonatán, y Jonatán engendró a Jadúa.

12 En los días de Joiacim, los sacerdotes jefes de casas paternas fueron: de Seraías, Meraías; de Jeremías, Hananías; 
13 de Esdras, Mesulam; de Amarías, Johanán; 
14 de Melicú[c], Jonatán; de Sebanías[d], José; 
15 de Harim, Adna; de Meraiot[e], Helcai; 
16 de Iddo, Zacarías; de Ginetón[f], Mesulam; 
17 de Abías, Zicri; de Miniamín[g] y de Moadías[h], Piltai; 
18 de Bilga, Samúa; de Semaías, Jonatán; 
19 de Joiarib, Matenai; de Jedaías, Uzi; 
20 de Salai[i], Calai; de Amoc, Eber; 
21 de Hilcías, Hasabías; de Jedaías, Natanael.

22 En cuanto a los levitas, jefes de casas paternas, fueron inscritos en los días de Eliasib, Joiada, Johanán y Jadúa; también los sacerdotes hasta[j] el reinado de Darío el persa. 
23 Los hijos de Leví, jefes de casas paternas, fueron inscritos en el libro de las Crónicas hasta los días de Johanán, hijo de Eliasib. 
24 Y los principales de los levitas eran Hasabías, Serebías y Jesúa, hijo de Cadmiel, con sus hermanos frente a ellos, para alabar y dar gracias, según lo prescrito por[k] David, hombre de Dios, sección frente a sección. 
25 Matanías, Bacbuquías, Obadías, Mesulam, Talmón y Acub eran porteros que mantenían guardia en los almacenes junto a[l] las puertas. 
26 Estos sirvieron en los días de Joiacim, hijo de Jesúa, hijo de Josadac, y en los días de Nehemías, el gobernador, y de Esdras, el sacerdote y escriba.


Dedicación de la muralla

27 En la dedicación de la muralla de Jerusalén buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusalén, a fin de celebrar la dedicación con alegría, con himnos de acción de gracias y con cánticos, acompañados de címbalos, arpas y liras. 
28 Y se reunieron los hijos de los cantores del distrito alrededor de Jerusalén, de las aldeas de los netofatitas, 
29 de Bet-gilgal y de los campos de Geba y Azmavet, pues los cantores se habían edificado aldeas alrededor de Jerusalén. 
30 Y los sacerdotes y los levitas se purificaron; también purificaron al pueblo, las puertas y la muralla.

31 Entonces hice subir a los jefes de Judá sobre la muralla, y formé dos grandes coros[m]; el primero marchaba[n] hacia la derecha, por encima de la muralla, hacia la puerta del Muladar[o]. 
32 Y tras ellos iban Osaías y la mitad de los jefes de Judá, 
33 con Azarías, Esdras, Mesulam, 
34 Judá, Benjamín, Semaías, Jeremías, 
35 así como algunos de los hijos de los sacerdotes con trompetas; y Zacarías, hijo de Jonatán, hijo de Semaías, hijo de Matanías, hijo de Micaías, hijo de Zacur, hijo de Asaf, 
36 y sus parientes[p], Semaías, Azareel, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Judá y Hananí, con los instrumentos musicales de David, hombre de Dios. Y el escriba Esdras iba delante de ellos. 
37 Y a la puerta de la Fuente subieron directamente las gradas de la ciudad de David por la escalera de la muralla, por encima de la casa de David hasta la puerta de las Aguas al oriente.

38 El segundo coro[q] marchaba hacia la izquierda[r], y yo iba tras ellos con la mitad del pueblo por encima de la muralla, pasando por la torre de los Hornos, hasta la muralla Ancha, 
39 y por la puerta de Efraín, junto a la puerta Vieja, junto a la puerta del Pescado, y la torre de Hananeel, y la torre de los Cien[s], hasta la puerta de las Ovejas, y se detuvieron en la puerta de la Guardia. 
40 Luego los dos coros tomaron su lugar en la casa de Dios. También yo, y la mitad de los oficiales conmigo, 
41 y los sacerdotes Eliacim, Maasías, Miniamín, Micaías, Elioenai, Zacarías y Hananías, con trompetas, 
42 y Maasías, Semaías, Eleazar, Uzi, Johanán, Malquías, Elam y Ezer. Los cantores cantaban[t], con su director Izrahías, 
43 y ofrecieron aquel día grandes sacrificios y se regocijaron porque Dios les había dado gran alegría; también las mujeres y los niños se regocijaron; y el regocijo de Jerusalén se oía desde lejos.


Porciones para sacerdotes y levitas

44 Aquel día fueron designados hombres a cargo de las cámaras destinadas a almacenes de las contribuciones, de las primicias y de los diezmos, para que recogieran en ellas, de los campos de las ciudades, las porciones dispuestas por la ley para los sacerdotes y levitas. Pues Judá se regocijaba por los sacerdotes y levitas que servían[u]. 
45 Ellos ministraban en la adoración[v] de su Dios y en el ministerio de la purificación, junto con los cantores y los porteros, conforme al mandato de David y de su hijo Salomón. 
46 Porque en los días de David y Asaf, en tiempos antiguos, había directores[w] de los cantores, cánticos de alabanza e himnos de acción de gracias a Dios. 
47 Y todo Israel, en días de Zorobabel y en días de Nehemías, daba las porciones correspondientes a los cantores y a los porteros como se demandaba para cada día, y consagraban parte para los levitas, y los levitas consagraban parte para los hijos de Aarón.

Pie de notas:

a. Nehemías 12:7 Lit., hermanos
b. Nehemías 12:8 Lit., sobre
c. Nehemías 12:14 En el vers. 2, Maluc
d. Nehemías 12:14 En el vers. 3, Secanías
e. Nehemías 12:15 En el vers. 3, Meremot
f. Nehemías 12:16 En el vers. 4, Gineto
g. Nehemías 12:17 En el vers. 5, Mijamín
h. Nehemías 12:17 En el vers. 5, Maadías
i. Nehemías 12:20 En el vers. 7, Salú
j. Nehemías 12:22 Lit., en
k. Nehemías 12:24 Lit., en el mandato de
l. Nehemías 12:25 Lit., de
m. Nehemías 12:31 Lit., coros de acción de gracias
n. Nehemías 12:31 En heb., y procesiones
o. Nehemías 12:31 Lit., de los Cenizales
p. Nehemías 12:36 Lit., hermanos
q. Nehemías 12:38 Lit., coro de acción de gracias
r. Nehemías 12:38 Lit., al frente
s. Nehemías 12:39 O, Hamea
t. Nehemías 12:42 Lit., hicieron que se oyeran sus voces
u. Nehemías 12:44 Lit., estaban de pie
v. Nehemías 12:45 Lit., el servicio
w. Nehemías 12:46 Lit., cabezas

Capítulos de Nehemías

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Nehemías - Capítulo 11


Los habitantes de Jerusalén

1 Los jefes del pueblo habitaron en Jerusalén, pero el resto del pueblo echó suertes a fin de traer uno de cada diez para que habitara en Jerusalén, la ciudad santa, mientras los otros nueve se quedarían en las otras ciudades. 
2 Y bendijo el pueblo a todos los hombres que se ofrecieron para habitar en Jerusalén.

3 Estos son los jefes de la provincia que habitaron en Jerusalén (en las ciudades de Judá cada cual habitó en su propiedad, en sus ciudades; los israelitas, los sacerdotes, los levitas, los sirvientes del templo[a], los descendientes[b] de los siervos de Salomón, 
4 algunos de los hijos de Judá y algunos de los hijos de Benjamín habitaron en Jerusalén): De los hijos de Judá: Ataías, hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares, 
5 y Maasías, hijo de Baruc, hijo de Col-hoze, hijo de Hazaías, hijo de Adaías, hijo de Joiarib, hijo de Zacarías, hijo de Siloni. 
6 Todos los hijos de Fares que habitaron en Jerusalén fueron cuatrocientos sesenta y ocho hombres fuertes.

7 Y estos son los hijos de Benjamín: Salú, hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maasías, hijo de Itiel, hijo de Jesaías; 
8 y después de él, Gabai y Salai, novecientos veintiocho. 
9 Y Joel, hijo de Zicri, era su superintendente, y Judá, hijo de Senúa, era segundo en el mando de[c] la ciudad.

10 De los sacerdotes: Jedaías, hijo de Joiarib, Jaquín, 
11 Seraías[d], hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, jefe de la casa de Dios, 
12 y sus parientes[e] que hacían la obra del templo[f], ochocientos veintidós; y Adaías, hijo de Jeroham, hijo de Pelalías, hijo de Amsi, hijo de Zacarías, hijo de Pasur, hijo de Malquías, 
13 y sus parientes, jefes de casas paternas, doscientos cuarenta y dos; y Amasai, hijo de Azareel, hijo de Azai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer, 
14 y sus parientes, guerreros valientes, ciento veintiocho. Y su superintendente era Zabdiel, hijo de Gedolim[g].

15 De los levitas: Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, hijo de Buni; 
16 y Sabetai y Jozabad, de los jefes de los levitas, encargados de[h] la obra fuera de la casa de Dios; 
17 y Matanías, hijo de Micaía, hijo de Zabdi[i], hijo de Asaf, que era jefe para comenzar la acción de gracias en la oración, y Bacbuquías, el segundo entre sus hermanos; y Abda[j], hijo de Samúa[k], hijo de Galal, hijo de Jedutún. 
18 El total de los levitas en la ciudad santa era de doscientos ochenta y cuatro.

19 Y los porteros, Acub, Talmón y sus parientes, que guardaban las puertas, eran ciento setenta y dos. 
20 El resto de Israel, de los sacerdotes y de los levitas estaban en todas las ciudades de Judá, cada uno en su heredad. 
21 Pero los sirvientes del templo habitaban en Ofel; y Ziha y Gispa estaban encargados de[l] los sirvientes del templo.

22 El superintendente de los levitas en Jerusalén era Uzi, hijo de Bani, hijo de Hasabías, hijo de Matanías, hijo de Micaía, de los hijos de Asaf, cantores para el servicio[m] de la casa de Dios; 
23 porque había un mandato del rey acerca de ellos y un reglamento fijo para los cantores de cada día. 
24 Y Petaías, hijo de Mesezabeel, de los hijos de Zera, hijo de Judá, era representante[n] del rey en todos los asuntos del pueblo.

25 En cuanto a las aldeas con sus campos, algunos de los hijos de Judá habitaron en Quiriat-arba y sus ciudades[o], en Dibón y sus ciudades, en Jecabseel y sus aldeas, 
26 en Jesúa, en Molada y Bet-pelet, 
27 en Hazar-sual, en Beerseba y sus ciudades, 
28 en Siclag, en Mecona y sus ciudades, 
29 en En-rimón, en Zora, en Jarmut, 
30 Zanoa, Adulam y sus aldeas, Laquis y sus campos, Azeca y sus ciudades. Y ellos acamparon desde Beerseba hasta el valle de Hinom. 
31 Los hijos de Benjamín habitaron también desde Geba, en Micmas y Aía, en Betel y sus ciudades, 
32 en Anatot, Nob, Ananías, 
33 Hazor, Ramá, Gitaim, 
34 Hadid, Seboim, Nebalat, 
35 Lod y Ono, el valle de los artífices. 
36 Y de los levitas, algunos grupos de Judá habitaban en Benjamín.

Pie de notas:

a. Nehemías 11:3 Heb., Netinim
b. Nehemías 11:3 Lit., hijos
c. Nehemías 11:9 Lit., sobre
d. Nehemías 11:11 En 1 Crón. 9:11, Azarías
e. Nehemías 11:12 Lit., hermanos, y así en el resto del cap.
f. Nehemías 11:12 Lit., de la casa
g. Nehemías 11:14 O, los grandes
h. Nehemías 11:16 Lit., sobre
i. Nehemías 11:17 En 1 Crón. 9:15, Zicri
j. Nehemías 11:17 En 1 Crón. 9:16, Obadías
k. Nehemías 11:17 En 1 Crón. 9:16, Semaías
l. Nehemías 11:21 Lit., sobre
m. Nehemías 11:22 Lit., al frente de la obra
n. Nehemías 11:24 Lit., la mano
o. Nehemías 11:25 Lit., hijas, y así en el resto del cap.

Capítulos de Nehemías

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Nehemías - Capítulo 10



Pacto del pueblo

1 [a]En el documento sellado estaban los nombres de Nehemías el gobernador[b], hijo de Hacalías, y Sedequías, 
2 Seraías, Azarías, Jeremías, 
3 Pasur, Amarías, Malquías, 
4 Hatús, Sebanías, Maluc, 
5 Harim, Meremot, Obadías, 
6 Daniel, Ginetón, Baruc, 
7 Mesulam, Abías, Mijamín, 
8 Maazías, Bilgaí y Semaías. Estos eran los sacerdotes. 
9 Y los levitas: Jesúa, hijo de Azanías, Binúi, de los hijos de Henadad, Cadmiel; 
10 también sus hermanos Sebanías, Hodías, Kelita, Pelaías, Hanán, 
11 Micaía, Rehob, Hasabías, 
12 Zacur, Serebías, Sebanías, 
13 Hodías, Bani y Beninu. 
14 Los jefes del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani, 
15 Buni, Azgad, Bebai, 
16 Adonías, Bigvai, Adín, 
17 Ater, Ezequías, Azur, 
18 Hodías, Hasum, Bezai, 
19 Harif, Anatot, Nebai, 
20 Magpías, Mesulam, Hezir, 
21 Mesezabeel, Sadoc, Jadúa, 
22 Pelatías, Hanán, Anaías, 
23 Oseas, Hananías, Hasub, 
24 Halohes, Pilha, Sobec, 
25 Rehum, Hasabna, Maasías, 
26 Ahías, Hanán, Anán, 
27 Maluc, Harim y Baana.

28 Y el resto del pueblo, los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se han apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas, todos los que tienen conocimiento y entendimiento, 
29 se adhieren a sus parientes[c], sus nobles, y toman sobre sí[d] un voto y un juramento de andar en la ley de Dios que fue dada por medio[e] de Moisés, siervo de Dios, y de guardar y cumplir todos los mandamientos de Dios[f] nuestro Señor, y sus ordenanzas y sus estatutos; 
30 y que no daremos nuestras hijas a los pueblos de la tierra ni tomaremos sus hijas para nuestros hijos. 
31 En cuanto a los pueblos de la tierra que traigan mercancías o cualquier clase de grano para vender en el día de reposo, no compraremos de ellos en día de reposo ni en día santo; y renunciaremos a las cosechas del año séptimo y a la exigencia de toda deuda.

32 También nos imponemos la obligación[g] de contribuir con un tercio de un siclo[h] al año para el servicio de la casa de nuestro Dios: 
33 para el pan de la proposición y la ofrenda continua de cereal; para el holocausto continuo, los días de reposo, las lunas nuevas y las fiestas señaladas; para las cosas sagradas, para las ofrendas por el pecado para hacer expiación por Israel y para toda la obra de la casa de nuestro Dios.

34 Asimismo echamos suertes para la provisión de madera entre los sacerdotes, los levitas y el pueblo para que la traigan a la casa de nuestro Dios, conforme a nuestras casas paternas, en los tiempos fijados cada año, para quemar sobre el altar del Señor nuestro Dios, como está escrito en la ley; 
35 y para traer cada año los primeros frutos de nuestra tierra y los primeros frutos de todo árbol[i] a la casa del Señor, 
36 y traer a la casa de nuestro Dios los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados como está escrito en la ley; los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas son para los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios. 
37 También traeremos las primicias de nuestra harina[j] y nuestras ofrendas del fruto de todo árbol, del mosto y del aceite para los sacerdotes a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestro suelo a los levitas, porque los levitas son los que reciben los diezmos en todas las ciudades donde trabajamos. 
38 Y un sacerdote, hijo de Aarón, estará con los levitas cuando los levitas reciban los diezmos, y los levitas llevarán la décima parte de los diezmos a la casa de nuestro Dios, a las cámaras del almacén; 
39 pues los hijos de Israel y los hijos de Leví llevan la contribución del cereal, del mosto y del aceite a las cámaras; allí están los utensilios del santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores. Así no descuidaremos[k] la casa de nuestro Dios.

Pie de notas:

a. Nehemías 10:1 En el texto heb., cap. 10:2
b. Nehemías 10:1 En heb., Tirsata, un título persa
c. Nehemías 10:29 Lit., hermanos
d. Nehemías 10:29 Lit., entrando en
e. Nehemías 10:29 Lit., mano
f. Nehemías 10:29 Heb., YHWH, generalmente traducido SEÑOR
g. Nehemías 10:32 Lit., mandamientos
h. Nehemías 10:32 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos de plata
i. Nehemías 10:35 Lit., de todo fruto de todo árbol
j. Nehemías 10:37 O, cereal grueso
k. Nehemías 10:39 Lit., abandonaremos

Capítulos de Nehemías

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Nehemías - Capítulo 9



Arrepentimiento y confesión

1 El día veinticuatro de este mes se congregaron los hijos de Israel en ayuno, vestidos de cilicio y con polvo sobre sí. 
2 Y los descendientes[a] de Israel se separaron de todos los extranjeros, y se pusieron en pie, confesando sus pecados y las iniquidades de sus padres. 
3 Puestos de pie, cada uno en su lugar, leyeron en el libro de la ley del Señor su Dios por una cuarta parte del día; y por otra cuarta parte confesaron y adoraron al Señor su Dios. 
4 Y sobre el estrado de los levitas se levantaron Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron en alta voz al Señor su Dios.

5 Entonces los levitas, Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías, dijeron: Levantaos, bendecid al Señor vuestro Dios por siempre y para siempre.

Sea bendito tu glorioso nombre
y exaltado sobre toda bendición y alabanza.
6 Sólo tú eres el Señor.
Tú hiciste los cielos,
los cielos de los cielos con todo su ejército,
la tierra y todo lo que en ella hay,
los mares y todo lo que en ellos hay.
Tú das vida a todos ellos
y el ejército de los cielos se postra ante ti.
7 Tú eres el Señor Dios
que escogiste a Abram,
lo sacaste de Ur de los Caldeos
y le diste por nombre Abraham.
8 Hallaste fiel su corazón delante de ti,
e hiciste con él un pacto
para darle la tierra del cananeo,
del hitita, del amorreo,
del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo,
para darla a su descendencia[b].
Y has cumplido tu palabra, porque eres justo.
9 Tú viste la aflicción de nuestros padres en Egipto,
y escuchaste su clamor junto al mar Rojo[c].
10 Entonces hiciste señales y maravillas contra Faraón,
contra todos sus siervos y contra todo el pueblo de su tierra;
pues supiste que ellos los trataban con soberbia,
y te hiciste un nombre como el de hoy.
11 Dividiste el mar delante de ellos,
y pasaron por medio del mar sobre tierra firme;
y echaste en los abismos a sus perseguidores,
como a una piedra en aguas turbulentas[d].
12 Con columna de nube los guiaste de día,
y con columna de fuego de noche,
para alumbrarles el camino
en que debían andar.
13 Luego bajaste sobre el monte Sinaí,
y desde el cielo hablaste con ellos;
les diste ordenanzas justas y leyes verdaderas,
estatutos y mandamientos buenos.
14 Les hiciste conocer tu santo día de reposo,
y les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley
por medio[e] de tu siervo Moisés.
15 Les proveíste pan del cielo para su hambre,
les sacaste agua de la peña para su sed,
y les dijiste que entraran a poseer
la tierra que tú habías jurado darles[f].
16 Pero ellos, nuestros padres, obraron con soberbia,
endurecieron su cerviz y no escucharon tus mandamientos.
17 Rehusaron escuchar,
y no se acordaron de las maravillas que hiciste entre ellos;
endurecieron su cerviz y eligieron un jefe para volver a su esclavitud en Egipto[g].
Pero tú eres un Dios de perdón,
clemente y compasivo,
lento para la ira y abundante en misericordia,
y no los abandonaste.
18 Ni siquiera cuando se hicieron
un becerro de metal fundido
y dijeron: “Este es tu Dios
que te sacó de Egipto”,
y cometieron grandes blasfemias[h],
19 tú, en tu gran compasión,
no los abandonaste en el desierto;
la columna de nube no los dejó de día,
para guiarlos en el camino,
ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde debían andar.
20 Y diste tu buen Espíritu para instruirles,
no retiraste tu maná de su boca,
y les diste agua para su sed.
21 Por cuarenta años proveíste para ellos en el desierto y nada les faltó,
sus vestidos no se gastaron ni se hincharon sus pies.
22 También les diste reinos y pueblos,
y se los repartiste con sus límites[i].
Y tomaron posesión de la tierra de Sehón, rey[j] de Hesbón,
y la tierra de Og, rey de Basán.
23 Y multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo,
y los llevaste a la tierra
que habías dicho a sus padres que entraran a poseerla.
24 Y entraron los hijos y poseyeron la tierra.
Y tú sometiste delante de ellos a los habitantes de la tierra, a los cananeos,
y los entregaste en su mano, con sus reyes y los pueblos de la tierra,
para hacer con ellos como quisieran.
25 Y capturaron ciudades fortificadas y una tierra fértil[k].
Tomaron posesión de casas llenas de toda cosa buena,
cisternas excavadas, viñas y olivares,
y árboles frutales en abundancia.
Y comieron, se saciaron, engordaron
y se deleitaron en tu gran bondad.
26 Pero fueron desobedientes y se rebelaron contra ti,
echaron tu ley a sus espaldas,
mataron a tus profetas que los amonestaban[l]
para que se volvieran a ti,
y cometieron grandes blasfemias[m].
27 Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, que los oprimieron,
pero en el tiempo de su angustia clamaron a ti,
y tú escuchaste desde el cielo, y conforme a tu gran compasión
les diste libertadores que los libraron de mano de sus opresores.
28 Pero cuando tenían descanso, volvían a hacer lo malo delante de ti;
por eso tú los abandonabas en mano de sus enemigos para que los dominaran;
y cuando clamaban de nuevo a ti, tú oías desde el cielo
y muchas veces los rescataste conforme a tu compasión.
29 Los amonestaste[n] para que volvieran a tu ley,
pero ellos obraron con soberbia y no escucharon tus mandamientos, sino que pecaron contra tus ordenanzas,
las cuales si el hombre las cumple, por ellas vivirá.
Y dieron la espalda en rebeldía, endurecieron su cerviz y no escucharon.
30 Sin embargo, tú los soportaste por muchos años,
y los amonestaste[o] con tu Espíritu por medio[p] de tus profetas,
pero no prestaron oído.
Entonces los entregaste en mano de los pueblos de estas[q] tierras.
31 Pero en tu gran compasión no los
exterminaste ni los abandonaste,
porque tú eres un Dios clemente y compasivo.
32 Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, poderoso y temible, que guardas el pacto y la misericordia,
no parezca insignificante ante ti toda la aflicción
que nos ha sobrevenido, a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo,
desde los días de los reyes de Asiria hasta el día de hoy.
33 Mas tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros,
porque tú has obrado fielmente,
pero nosotros perversamente.
34 Nuestros reyes, nuestros jefes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no han observado tu ley
ni han hecho caso a tus mandamientos ni a tus amonestaciones[r] con que los amonestabas[s].
35 Pero ellos en su propio reino,
con los[t] muchos bienes que tú les diste,
con la espaciosa y rica tierra[u] que pusiste delante de ellos,
no te sirvieron ni se convirtieron de sus malas obras.
36 He aquí, hoy somos esclavos,
y en cuanto a la tierra que diste a nuestros padres
para comer de sus frutos y de sus bienes,
he aquí, somos esclavos en ella.
37 Y su abundante fruto es para los reyes
que tú pusiste sobre nosotros a causa de nuestros pecados,
los cuales dominan nuestros cuerpos
y nuestros ganados como les place,
y en gran angustia estamos.
38 [v]A causa de todo esto, nosotros hacemos un pacto fiel por escrito; y en el documento sellado están los nombres de nuestros jefes, nuestros levitas y nuestros sacerdotes.

Pie de notas:

a. Nehemías 9:2 Lit., la simiente
b. Nehemías 9:8 Lit., simiente
c. Nehemías 9:9 Lit., mar de Cañas
d. Nehemías 9:11 Lit., poderosas
e. Nehemías 9:14 Lit., mano
f. Nehemías 9:15 Lit., levantaste tu mano para darles
g. Nehemías 9:17 Así en algunos mss. y en la versión gr. (Sept.); en el T.M., en su rebelión
h. Nehemías 9:18 Lit., provocaciones
i. Nehemías 9:22 Lit., lado
j. Nehemías 9:22 Así en un ms. y en la versión gr. (Sept.); en el T.M., y la tierra del rey
k. Nehemías 9:25 Lit., de grosura
l. Nehemías 9:26 O, les testificaban
m. Nehemías 9:26 Lit., provocaciones
n. Nehemías 9:29 O, Les testificaste
o. Nehemías 9:30 O, les testificaste
p. Nehemías 9:30 Lit., mano
q. Nehemías 9:30 Lit., las
r. Nehemías 9:34 Lit., testimonios
s. Nehemías 9:34 O, testificabas
t. Nehemías 9:35 Lit., tus
u. Nehemías 9:35 Lit., tierra de grosura
v. Nehemías 9:38 En el texto heb., cap. 10:1

Capítulos de Nehemías

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Nehemías - Capítulo 8



Esdras lee la ley

1 Se reunió todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que estaba delante de la puerta de las Aguas, y pidieron[a] al escriba Esdras que trajera el libro de la ley de Moisés que el Señor había dado[b] a Israel. 
2 Entonces el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la asamblea de hombres y mujeres y de todos los que podían entender lo que oían. Era el primer día del mes séptimo. 
3 Y leyó en el libro[c] frente a la plaza que estaba delante de la puerta de las Aguas, desde el amanecer[d] hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley. 
4 El escriba Esdras estaba sobre un estrado de madera que habían hecho para esta ocasión. Junto a él, a su derecha, estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías; y a su izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. 
5 Y abrió Esdras el libro a la vista de todo el pueblo, pues él estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso en pie. 
6 Entonces Esdras bendijo al Señor, el gran Dios. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén, Amén!, mientras alzaban las manos; después se postraron y adoraron al Señor rostro en tierra. 
7 También Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán, Pelaías, y los levitas, explicaban la ley al pueblo mientras el pueblo permanecía en su lugar. 
8 Y leyeron en el libro de la ley de Dios, traduciéndolo[e] y dándole el sentido para que entendieran la lectura.

9 Entonces Nehemías, que era el gobernador[f], y Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Este día es santo para el Señor vuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la ley. 
10 También les dijo: Id, comed de la grosura, bebed de lo dulce, y mandad raciones a los que no tienen nada preparado; porque este día es santo para nuestro Señor. No os entristezcáis, porque la alegría del Señor es vuestra fortaleza. 
11 Los levitas calmaron a todo el pueblo diciendo: Callad, porque el día es santo, no os entristezcáis. 
12 Y todo el pueblo se fue a comer, a beber, a mandar porciones y a celebrar una gran fiesta[g], porque comprendieron las palabras que les habían enseñado.

13 Al segundo día los jefes de casas paternas de todo el pueblo, los sacerdotes y los levitas se reunieron junto al escriba Esdras para entender las palabras de la ley. 
14 Y encontraron escrito en la ley que el Señor había mandado por medio[h] de Moisés que los hijos de Israel habitaran en tabernáculos[i] durante la fiesta del mes séptimo. 
15 Y ellos proclamaron y circularon[j] pregón en todas sus ciudades y en Jerusalén, diciendo: Salid al monte y traed ramas de olivo, ramas de olivo silvestre[k], ramas de mirto, ramas de palmera y ramas de otros árboles frondosos, para hacer tabernáculos, como está escrito. 
16 El pueblo salió y las trajeron e hicieron tabernáculos para sí, cada uno en su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas y en la plaza de la puerta de Efraín. 
17 Toda la asamblea de los que habían regresado de la cautividad hicieron tabernáculos y habitaron en ellos[l]. Los hijos de Israel ciertamente no habían hecho de esta manera desde los días de Josué, hijo de Nun, hasta aquel día. Y hubo gran regocijo. 
18 Y leyó Esdras del libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último día. Celebraron la fiesta siete días, y al octavo día hubo una asamblea solemne según lo establecido.

Pie de notas:

a. Nehemías 8:1 Lit., dijeron
b. Nehemías 8:1 Lit., ordenado
c. Nehemías 8:3 Lit., en él
d. Nehemías 8:3 Lit., la luz
e. Nehemías 8:8 Lit., aclarando
f. Nehemías 8:9 En heb., Tirsata, un título persa
g. Nehemías 8:12 Lit., hacer gran regocijo
h. Nehemías 8:14 Lit., mano
i. Nehemías 8:14 O, tiendas, y así en el resto del cap.
j. Nehemías 8:15 Lit., Y que hicieran que se oyera y circularan
k. Nehemías 8:15 Lit., árbol de aceite; especie desconocida
l. Nehemías 8:17 Lit., en los tabernáculos

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