jueves, 26 de septiembre de 2013

Éxodo - Capítulo 10


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Octava plaga: las langostas

1 Entonces el Señor dijo a Moisés: Preséntate[a] a Faraón, porque yo he endurecido[b] su corazón y el corazón de sus siervos, para mostrar[c] estas señales mías en medio de ellos[d],
2 y para que cuentes a[e] tu hijo y a tu nieto, cómo me he burlado de los egipcios, y cómo he mostrado[f] mis señales entre ellos, y para que sepáis que yo soy el Señor.
3 Moisés y Aarón fueron a Faraón, y le dijeron: Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: “¿Hasta cuándo rehusarás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.
4 “Porque si te niegas a dejar ir a mi pueblo, he aquí, mañana traeré langostas a tu territorio.
5 “Y cubrirán la superficie de la tierra, de modo que nadie podrá verla[g]. También comerán el resto de lo que ha escapado, lo que os ha quedado del granizo, y comerán todo árbol que os crece en el campo.
6 “Y llenarán tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipcios, algo que ni tus padres ni tus abuelos han visto desde el día que vinieron al mundo[h] hasta hoy.” Y Moisés se volvió y salió de la presencia de[i] Faraón.
7 Y los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo este hombre nos será causa de ruina[j]? Deja ir a los hombres para que sirvan al Señor su Dios. ¿No te das cuenta de[k] que Egipto está destruido?
8 Entonces hicieron volver a Moisés y Aarón ante Faraón, y él les dijo: Id, servid al Señor vuestro Dios. ¿Quiénes[l] son los que han de ir?
9 Y Moisés respondió: Iremos con nuestros jóvenes y nuestros ancianos; con nuestros hijos y nuestras hijas; con nuestras ovejas y nuestras vacadas iremos, porque hemos de celebrar[m] una fiesta solemne al Señor.
10 Y él les dijo: ¡Así sea el Señor con vosotros si os dejo ir[n] a vosotros y a vuestros pequeños! Tened cuidado[o] porque tenéis malas intenciones[p].
11 No será así; id ahora sólo los hombres, y servid al Señor, porque eso es lo que habéis pedido. Y los echaron de la presencia de Faraón.

12 Entonces el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para traer la langosta, a fin de que suba sobre la tierra de Egipto y devore toda planta de la tierra, todo lo que el granizo ha dejado.
13 Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y el Señor hizo soplar un viento del oriente sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana, el viento del oriente trajo las langostas.
14 Y subieron las langostas sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto; y eran muy numerosas[q]. Nunca había habido tantas langostas como entonces, ni las habría después[r].
15 Porque cubrieron la faz de toda la tierra, y la tierra se oscureció; y se comieron toda planta[s] de la tierra y todo el fruto de los árboles que el granizo había dejado. Así que nada verde quedó en árbol o planta[t] del campo por toda la tierra de Egipto.
16 Entonces Faraón llamó apresuradamente a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra el Señor vuestro Dios y contra vosotros.
17 Ahora pues, os ruego que perdonéis mi pecado sólo esta vez, y que roguéis al Señor vuestro Dios, para que quite de mí esta muerte.
18 Y Moisés salió de la presencia de Faraón y oró al Señor.
19 Y el Señor cambió el viento a un viento occidental muy fuerte que se llevó las langostas y las arrojó al mar Rojo[u]; ni una langosta quedó en todo el territorio de Egipto.
20 Pero el Señor endureció[v] el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.


Novena plaga: las tinieblas

21 Entonces el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tinieblas tales que puedan palparse.
22 Extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas en toda la tierra de Egipto por tres días.
23 No se veían unos a otros, nadie se levantó de su lugar por tres días, pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas.
24 Entonces llamó Faraón a Moisés y le dijo: Id, servid al Señor; sólo que vuestras ovejas y vuestras vacadas queden aquí. Aun vuestros pequeños pueden ir con vosotros.
25 Pero Moisés dijo: Tú también tienes que darnos[w] sacrificios y holocaustos para que los sacrifiquemos[x] al Señor nuestro Dios.
26 Por tanto, también nuestros ganados irán con nosotros; ni una pezuña quedará atrás; porque de ellos tomaremos para servir al Señor nuestro Dios. Y nosotros mismos no sabemos con qué hemos de servir al Señor hasta que lleguemos allá.
27 Pero el Señor endureció[y] el corazón de Faraón, y éste no quiso dejarlos ir.
28 Entonces Faraón dijo a Moisés[z]: ¡Apártate de mí! Guárdate de no volver a ver mi rostro, porque el día en que veas mi rostro morirás.
29 Y Moisés respondió: Bien has dicho, no volveré a ver tu rostro.

Pie de notas:

a. Éxodo 10:1 Lit., Ve
b. Éxodo 10:1 Lit., hecho pesado
c. Éxodo 10:1 Lit., poner
d. Éxodo 10:1 Lit., él
e. Éxodo 10:2 Lit., en los oídos de
f. Éxodo 10:2 Lit., puesto
g. Éxodo 10:5 Lit., ver la tierra
h. Éxodo 10:6 Lit., fueron sobre la tierra
i. Éxodo 10:6 Lit., de junto a
j. Éxodo 10:7 Lit., una trampa
k. Éxodo 10:7 Lit., sabes
l. Éxodo 10:8 Lit., ¿Quién y quién
m. Éxodo 10:9 Lit., tener
n. Éxodo 10:10 Lit., cuando os envíe
o. Éxodo 10:10 O, Mirad
p. Éxodo 10:10 Lit., el mal está delante de vuestros rostros
q. Éxodo 10:14 Lit., pesadas
r. Éxodo 10:14 Lit., langostas como ellas delante de ellas, ni las habría así después de ellas
s. Éxodo 10:15 O, hierba
t. Éxodo 10:15 O, hierba
u. Éxodo 10:19 Lit., mar de Cañas
v. Éxodo 10:20 Lit., hizo fuerte
w. Éxodo 10:25 Lit., dar en nuestra mano
x. Éxodo 10:25 Lit., hagamos
y. Éxodo 10:27 Lit., hizo fuerte
z. Éxodo 10:28 Lit., le dijo

Fin del Capítulo.


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