lunes, 31 de marzo de 2014

Deuteronomio - Capítulo 29


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El pacto hecho en Moab

1 [a]Estas son las palabras del pacto que el Señor mandó a Moisés que hiciera con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que El había hecho con ellos en Horeb.

2 [b]Y convocó Moisés a todo Israel y les dijo: Habéis visto todo lo que el Señor hizo delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón, a todos sus siervos y a toda su tierra, 
3 las grandes pruebas que vieron vuestros[c] ojos, aquellas grandes señales y maravillas. 
4 Pero hasta el día de hoy el Señor no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. 
5 Yo os he conducido durante cuarenta años en el desierto; no se han gastado los vestidos sobre vosotros y no se ha gastado la sandalia en vuestro[d] pie. 
6 No habéis comido pan ni habéis bebido vino ni sidra, para que sepáis que yo soy el Señor vuestro Dios. 
7 Cuando llegasteis[e] a este lugar, Sehón, rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, salieron a nuestro encuentro para pelear, pero los derrotamos[f]; 
8 y tomamos su tierra y la dimos en herencia a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés. 
9 Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas en práctica, para que prosperéis en todo lo que hagáis.

10 Hoy estáis todos vosotros en presencia del Señor vuestro Dios: vuestros jefes[g], vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los hombres de Israel, 
11 vuestros pequeños, vuestras mujeres, y el forastero que está dentro de tus campamentos, desde tu leñador hasta el que saca tu agua, 
12 para que entres en el pacto con el Señor tu Dios, y en su juramento que el Señor tu Dios hace hoy contigo, 
13 a fin de establecerte hoy como su pueblo y que El sea tu Dios, tal como te lo ha dicho y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

14 Y no hago sólo con vosotros este pacto y este juramento, 
15 sino también con los que están hoy aquí con nosotros en la presencia del Señor nuestro Dios, y con los que no están hoy aquí con nosotros 
16 (pues vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto y cómo pasamos en medio de las naciones por las cuales habéis pasado, 
17 además, habéis visto sus abominaciones y los ídolos de madera y de piedra, de plata y de oro, que tenían con ellos); 
18 no sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aleje hoy del Señor nuestro Dios para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya entre vosotros una raíz que produzca fruto venenoso y ajenjo. 
19 Y sucederá que cuando él oiga las palabras de esta maldición, se envanecerá[h], diciendo: “Tendré paz aunque ande en la terquedad de mi corazón, a fin de destruir la tierra regada junto con la seca.” 
20 El Señor jamás querrá perdonarlo, sino que la ira del Señor y su celo arderán[i] contra ese hombre, y toda maldición que está escrita en este libro caerá sobre él, y el Señor borrará su nombre de debajo del cielo. 
21 Entonces el Señor lo señalará para adversidad[j] de entre todas las tribus de Israel, según todas las maldiciones del pacto que están escritas en este libro de la ley.

22 Y la generación venidera, vuestros hijos que se levanten después de vosotros y el extranjero que venga de tierra lejana, cuando vean las plagas de la tierra y las enfermedades con las que el Señor la ha afligido[k], dirán: 
23 “Toda su tierra es azufre, sal y calcinación, sin sembrar, nada germina[l] y el pasto no crece en ella, como en la destrucción de Sodoma y Gomorra, de Adma y de Zeboim que el Señor destruyó en su ira y en su furor.” 
24 Y dirán todas las naciones: “¿Por qué ha hecho así el Señor a esta tierra? ¿Por qué esta gran explosión[m] de ira?” 
25 Y los hombres dirán: “Porque abandonaron el pacto que el Señor, el Dios de sus padres, hizo con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto. 
26 “Y ellos fueron y sirvieron a otros dioses y los adoraron, dioses que no habían conocido y los cuales El no les había dado[n]. 
27 “Por eso, ardió la ira del Señor contra aquella tierra, para traer sobre ella toda maldición que está escrita en este libro; 
28 y el Señor los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los arrojó a otra tierra, hasta hoy.”

29 Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.

Pie de notas:

a. Deuteronomio 29:1 En el texto heb., cap. 28:69
b. Deuteronomio 29:2 En el texto heb., cap. 29:1
c. Deuteronomio 29:3 Lit., tus
d. Deuteronomio 29:5 Lit., tu
e. Deuteronomio 29:7 O, vinisteis
f. Deuteronomio 29:7 Lit., herimos
g. Deuteronomio 29:10 Lit., vuestras cabezas
h. Deuteronomio 29:19 Lit., se bendecirá a sí mismo en su corazón
i. Deuteronomio 29:20 Lit., humearán
j. Deuteronomio 29:21 Lit., mal
k. Deuteronomio 29:22 Lit., ha hecho enfermar
l. Deuteronomio 29:23 Lit., ni hace que germine
m. Deuteronomio 29:24 Lit., este gran ardor
n. Deuteronomio 29:26 Lit., repartido

Fin del Capítulo.


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