jueves, 30 de abril de 2015

Mateo - Capítulo 13



Parábolas sobre el reino

1 Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. 
2 Y se congregaron junto a El grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa.


Parábola del sembrador

3 Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar; 
4 y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. 
5 Otra parte[a] cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; 
6 pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 
7 Otra parte[b] cayó entre[c] espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. 
8 Y otra parte[d] cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. 
9 El que tiene oídos[e], que oiga.


Propósito de las parábolas

10 Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? 
11 Y respondiendo El, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. 
12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 
13 Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 
14 Y en[f] ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:

“Al oir oireis, y no entendereis;
y viendo vereis, y no percibireis;
15 porque el corazon de este pueblo se ha vuelto insensible[g]
y con dificultad oyen con sus oidos;
y sus ojos han cerrado,
no sea que vean con los ojos,
y oigan con los oidos,
y entiendan con el corazon,
y se conviertan,
y yo los sane.”

16 Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. 
17 Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.


Explicación de la parábola del sembrador

18 Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 
19 A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. 
20 Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, éste es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; 
21 pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que sólo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae. 
22 Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, éste es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo[h] y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. 
23 Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, éste es el que oye la palabra y la entiende, éste sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta.


Parábola del trigo y la cizaña

24 Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a[i] un hombre que sembró buena semilla en su campo. 
25 Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña[j] entre el trigo, y se fue. 
26 Cuando el trigo[k] brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. 
27 Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo[l], pues, tiene cizaña?” 
28 El les dijo: “Un enemigo[m] ha hecho esto”. Y los siervos le dijeron*: “¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?” 
29 Pero él dijo*: “No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella. 
30 “Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: ‘Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero.’”


Parábola del grano de mostaza

31 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, 
32 y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.


Parábola de la levadura

33 Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas[n] de harina hasta que todo quedó fermentado.

34 Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola, 
35 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:

Abrire mi boca en parabolas;
hablare de cosas ocultas desde la fundacion del mundo.


Explicación de la parábola del trigo y la cizaña

36 Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 
37 Y respondiendo El, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, 
38 y el campo es el mundo; y la buena semilla son[o] los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; 
39 y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin[p] del mundo[q], y los segadores son los ángeles. 
40 Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin[r] del mundo[s]. 
41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo[t] y a los que hacen iniquidad; 
42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. 
43 Entonces los justos resplandeceran como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos[u], que oiga.


Parábolas del tesoro escondido y la perla de gran valor

44 El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

45 El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 
46 y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.


Parábola de la red barredera

47 El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; 
48 y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas[v], pero echaron fuera los malos. 
49 Así será en el fin[w] del mundo[x]; los ángeles saldrán, y sacarán[y] a los malos de entre los justos, 
50 y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.


Parábola del dueño de casa

51 ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí. 
52 Y El les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al[z] dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.


Jesús enseña en Nazaret

53 Y sucedió que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí. 
54 Y llegando a su pueblo, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que se maravillaban y decían: ¿Dónde obtuvo éste esta sabiduría y estos poderes milagrosos[aa]? 
55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo[ab], José, Simón y Judas? 
56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿Dónde, pues, obtuvo éste todas estas cosas? 
57 Y se escandalizaban a causa de El. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 
58 Y no hizo muchos milagros[ac] allí a causa de la incredulidad de ellos.

Pie de notas:

a. Mateo 13:5 Lit., Y otras
b. Mateo 13:7 Lit., Y otras
c. Mateo 13:7 Lit., sobre los
d. Mateo 13:8 Lit., Y otras
e. Mateo 13:9 Algunos mss. antiguos dicen: oídos para oír
f. Mateo 13:14 O, para
g. Mateo 13:15 Lit., se ha engrosado
h. Mateo 13:22 O, siglo
i. Mateo 13:24 Lit., fue comparado con
j. Mateo 13:25 I.e., planta gramínea muy parecida al trigo
k. Mateo 13:26 Lit., la hierba
l. Mateo 13:27 Lit., De dónde
m. Mateo 13:28 Lit., Un hombre enemigo
n. Mateo 13:33 Gr., sata; un sato equivale aprox. a 13 litros
o. Mateo 13:38 Lit., éstos son
p. Mateo 13:39 Lit., la consumación
q. Mateo 13:39 O, siglo
r. Mateo 13:40 Lit., la consumación
s. Mateo 13:40 O, siglo
t. Mateo 13:41 O, todo lo que ofende
u. Mateo 13:43 Algunos mss. antiguos dicen: oídos para oír
v. Mateo 13:48 O, vasijas
w. Mateo 13:49 O, la consumación
x. Mateo 13:49 O, siglo
y. Mateo 13:49 O, separarán
z. Mateo 13:52 Lit., a un hombre
aa. Mateo 13:54 O, milagros
ab. Mateo 13:55 O, Santiago
ac. Mateo 13:58 O, muchas obras de poder

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