jueves, 30 de abril de 2015

Mateo - Capítulo 15


Discusión con algunos escribas y fariseos

1 Entonces se acercaron* a Jesús algunos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 
2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan. 
3 Y respondiendo El, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? 
4 Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre,” y: “Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera[a].” 
5 Pero vosotros decís: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, 
6 no necesitará más honrar[b] a su padre o a su madre[c].” Y así invalidasteis la palabra[d] de Dios por causa de vuestra tradición. 
7 ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo:

8 “Este pueblo con los labios me honra,
pero su corazon esta muy lejos de mi.
9 “Mas en vano me rinden culto,
enseñando como doctrinas preceptos de hombres.”


Lo que contamina al hombre

10 Y llamando junto a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended: 
11 no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre. 
12 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron*: ¿Sabes que los fariseos se escandalizaron[e] cuando oyeron tus palabras[f]? 
13 Pero El contestó y dijo: Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigada. 
14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos[g]. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo. 
15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos la parábola. 
16 Y El dijo: ¿También vosotros estáis aún faltos de entendimiento? 
17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago[h] y luego se elimina[i]? 
18 Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 
19 Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. 
20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.


Jesús sana a la hija de una cananea

21 Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón. 
22 Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada. 
23 Pero El no le respondió palabra. Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Atiéndela[j], pues viene gritando tras nosotros. 
24 Y respondiendo El, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 
25 Pero acercándose ella, se postró[k] ante El, diciendo: ¡Señor, socórreme! 
26 Y El respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos. 
27 Pero ella dijo: Sí, Señor; pero[l] también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 
28 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento[m].


Jesús sana a muchos junto al mar de Galilea

29 Y pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí. 
30 Y vinieron a El grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a sus pies y El los sanó; 
31 de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados[n], los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.


Alimentación de los cuatro mil

32 Entonces Jesús, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de la multitud, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino. 
33 Y los discípulos le dijeron*: ¿Dónde conseguiríamos nosotros en el desierto tantos panes para saciar a una multitud tan grande? 
34 Jesús entonces les dijo*: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos respondieron: Siete, y unos pocos pececillos. 
35 Y El mandó a la multitud que se recostara en el suelo; 
36 y tomó los siete panes y los peces; y después de dar gracias, los partió y empezó a darlos a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. 
37 Y comieron todos y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. 
38 Los que comieron fueron cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 
39 Y después de despedir a la muchedumbre, subió a la barca y fue a la región de Magadán[o].

Pie de notas:

a. Mateo 15:4 Lit., muera a muerte
b. Mateo 15:6 I.e., en el sentido de socorrer
c. Mateo 15:6 Algunos mss. antiguos no incluyen: o a su madre
d. Mateo 15:6 Algunos mss. antiguos dicen: la ley
e. Mateo 15:12 O, fueron ofendidos
f. Mateo 15:12 Lit., la palabra
g. Mateo 15:14 Varios mss. antiguos no incluyen: de ciegos
h. Mateo 15:17 Lit., vientre
i. Mateo 15:17 Lit., se echa en la letrina
j. Mateo 15:23 Lit., Despídela
k. Mateo 15:25 O, adoró
l. Mateo 15:27 Lit., porque
m. Mateo 15:28 Lit., desde aquella hora
n. Mateo 15:31 O, sanos
o. Mateo 15:39 Algunos mss. posteriores dicen: Magdala

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