jueves, 30 de abril de 2015

Mateo - Capítulo 18



El mayor en el reino de los cielos

1 En aquel momento[a] se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos? 
2 Y El, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos, 
3 y dijo: En verdad os digo que si no os convertís[b] y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 
4 Así pues, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. 
5 Y el que reciba a un niño como éste[c] en mi nombre, a mí me recibe. 
6 Pero al que haga tropezar[d] a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.


¡Ay de los que son piedras de tropiezo!

7 ¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 
8 Y si tu mano o tu pie te es ocasión de pecar[e], córtatelo y échalo de ti; te es mejor entrar en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno. 
9 Y si tu ojo te es ocasión de pecar[f], arráncatelo y échalo de ti. Te es mejor entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno[g] de fuego.

10 Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeñitos, porque os digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. 
11 [h]Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido.


Parábola de la oveja perdida

12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se ha descarriado, ¿no deja las noventa y nueve en los montes, y va en busca de la descarriada? 
13 Y si sucede que la halla, en verdad os digo que se regocija más por ésta que por las noventa y nueve que no se han descarriado. 
14 Así, no es la voluntad de[i] vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos.


Sobre la exhortación y la oración

15 Y si tu hermano peca[j], ve y repréndelo a solas[k]; si te escucha, has ganado a tu hermano. 
16 Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. 
17 Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos[l]. 
18 En verdad os digo: todo lo que atéis[m] en la tierra, será[n] atado en el cielo; y todo lo que desatéis[o] en la tierra, será[p] desatado en el cielo. 
19 Además os digo, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por[q] mi Padre que está en los cielos. 
20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.


Importancia del perdón

21 Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? 
22 Jesús le dijo*: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.


Parábola de los dos deudores

23 Por eso, el reino de los cielos puede compararse[r] a cierto[s] rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 
24 Y al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos[t]. 
25 Pero no teniendo él con qué pagar, su señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer e hijos y todo cuanto poseía, y así pagara la deuda. 
26 Entonces el siervo cayó postrado ante él, diciendo: “Ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré.” 
27 Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, y lo soltó y le perdonó la deuda. 
28 Pero al salir aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos que le debía cien denarios[u], y echándole mano, lo ahogaba, diciendo: “Paga lo que debes.” 
29 Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le suplicaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo y te pagaré.” 
30 Sin embargo, él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 
31 Así que cuando vieron sus consiervos lo que había pasado, se entristecieron mucho, y fueron y contaron a su señor todo lo que había sucedido. 
32 Entonces, llamándolo su señor, le dijo*: “Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste. 
33 “¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?” 
34 Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. 
35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón[v] cada uno a su hermano.

Pie de notas:

a. Mateo 18:1 Lit., aquella hora
b. Mateo 18:3 Lit., os volvéis
c. Mateo 18:5 Lit., a un tal niño
d. Mateo 18:6 O, escandalice
e. Mateo 18:8 Lit., tropezar
f. Mateo 18:9 Lit., tropezar
g. Mateo 18:9 Gr., guéenna
h. Mateo 18:11 La mayoría de los mss. antiguos no incluyen este vers.
i. Mateo 18:14 Lit., delante de
j. Mateo 18:15 Muchos mss. agregan: contra ti
k. Mateo 18:15 Lit., entre tú y él solos
l. Mateo 18:17 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos
m. Mateo 18:18 O, prohibáis
n. Mateo 18:18 O, habrá sido
o. Mateo 18:18 O, permitáis
p. Mateo 18:18 O, habrá sido
q. Mateo 18:19 Lit., de
r. Mateo 18:23 Lit., fue comparado
s. Mateo 18:23 Lit., un hombre
t. Mateo 18:24 Un talento equivale aprox. a 21.6 kg. de plata
u. Mateo 18:28 Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
v. Mateo 18:35 Lit., de vuestros corazones


Capítulos de Mateo
Después de haber leído este capítulo ¿Cuál sería tu análisis? ¿Hay preguntas? ¿Qué no comprendiste?. Compartamos nuestro conocimiento.

Gracias por la visita y el aporte de tu comentario.






No hay comentarios:

Publicar un comentario