jueves, 30 de abril de 2015

Mateo - Capítulo 23



Jesús denuncia a los escribas y fariseos

1 Entonces Jesús habló a la muchedumbre y a sus discípulos, 
2 diciendo: Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. 
3 De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen. 
4 Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. 
5 Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues ensanchan sus filacterias[a] y alargan los flecos de sus mantos; 
6 aman el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 
7 y los saludos respetuosos en las plazas y ser llamados por los hombres Rabí[b]. 
8 Pero vosotros no dejéis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos. 
9 Y no llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. 
10 Ni dejéis que os llamen preceptores[c]; porque uno es vuestro Preceptor, Cristo. 
11 Pero el mayor de vosotros será vuestro servidor. 
12 Y cualquiera que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado.


Ocho ayes contra los escribas y fariseos

13 Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando. 
14 [d]¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, aun cuando por pretexto hacéis largas oraciones; por eso recibiréis mayor condenación.

15 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno[e] dos veces más que vosotros.

16 ¡Ay de vosotros, guías ciegos!, que decís: “No es nada el que alguno jure por el templo[f]; pero el que jura por el oro del templo[g], contrae obligación.” 
17 ¡Insensatos y ciegos!, porque ¿qué es más importante[h]: el oro, o el templo[i] que santificó el oro? 
18 También decís: “No es nada el que alguno jure por el altar; pero el que jura por la ofrenda que está sobre él, contrae obligación.” 
19 ¡Ciegos!, porque ¿qué es más importante[j]: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? 
20 Por eso, el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él; 
21 y el que jura por el templo[k], jura por él y por el que en él habita; 
22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por el que está sentado en él.

23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas. 
24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!

25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de[l] robo y de desenfreno. 
26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio.

27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 
28 Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

29 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, 
30 y decís: “Si nosotros hubiéramos vivido[m] en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas.” 
31 Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos[n] de los que asesinaron a los profetas. 
32 Llenad, pues[o], la medida de la culpa de vuestros padres. 
33 ¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparéis del juicio[p] del infierno[q]? 
34 Por tanto, mirad, yo os envío profetas, sabios y escribas: de ellos, a unos los mataréis y crucificaréis, y a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, 
35 para que recaiga[r] sobre vosotros la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien asesinasteis entre el templo[s] y el altar. 
36 En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.


Lamentación sobre Jerusalén

37 ¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! 
38 He aquí, vuestra casa se os deja desierta[t]. 
39 Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: “Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Pie de notas:

a. Mateo 23:5 I.e., pequeñas cajas que contenían textos de las Escrituras, que se usaban para propósitos religiosos
b. Mateo 23:7 O, Maestro
c. Mateo 23:10 O, maestros
d. Mateo 23:14 Este vers. no aparece en los mss. más antiguos
e. Mateo 23:15 Gr., guéenna
f. Mateo 23:16 O, santuario
g. Mateo 23:16 O, santuario
h. Mateo 23:17 Lit., ¿cuál es mayor
i. Mateo 23:17 O, santuario
j. Mateo 23:19 Lit., ¿cuál es mayor
k. Mateo 23:21 O, santuario
l. Mateo 23:25 O, por causa de
m. Mateo 23:30 Lit., hubiéramos estado
n. Mateo 23:31 O, descendientes
o. Mateo 23:32 Lit., Y vosotros llenad
p. Mateo 23:33 O, de la sentencia
q. Mateo 23:33 Gr., guéenna
r. Mateo 23:35 Lit., venga
s. Mateo 23:35 O, santuario
t. Mateo 23:38 Algunos mss. no incluyen: desierta


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