jueves, 30 de abril de 2015

Mateo - Capítulo 25



Parábola de las diez vírgenes

1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. 
2 Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes. 
3 Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo, 
4 pero las prudentes tomaron aceite en frascos junto con sus lámparas. 
5 Al tardarse el novio, a todas les dio sueño y se durmieron. 
6 Pero a medianoche se oyó[a] un clamor: “¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo.” 
7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 
8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.” 
9 Pero las prudentes respondieron, diciendo: “No, no sea que no haya suficiente para nosotras y para vosotras; id más bien a los que venden y comprad para vosotras.” 
10 Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. 
11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” 
12 Pero respondiendo él, dijo: “En verdad os digo que no os conozco.” 
13 Velad[b], pues, porque no sabéis ni el día ni la hora[c].


Parábola de los talentos

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encomendó sus bienes. 
15 Y a uno le dio cinco talentos[d], a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue de viaje. 
16 El que había recibido los cinco talentos, enseguida fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. 
17 Asimismo el que había recibido los dos talentos ganó otros dos. 
18 Pero el que había recibido uno, fue y cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor. 
19 Después de mucho tiempo vino* el señor de aquellos siervos, y arregló* cuentas con ellos. 
20 Y llegando el que había recibido los cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: “Señor, me entregaste cinco talentos; mira, he ganado otros cinco talentos.” 
21 Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” 
22 Llegando también el de los dos talentos, dijo: “Señor, me entregaste dos talentos; mira, he ganado otros dos talentos.” 
23 Su señor le dijo: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” 
24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste, 
25 y tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo que es tuyo.” 
26 Pero su señor respondió, y le dijo: “Siervo malo y perezoso, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 
27 “Debías entonces haber puesto mi dinero en el banco[e], y al llegar yo hubiera recibido mi dinero[f] con intereses. 
28 “Por tanto, quitadle el talento y dádselo al que tiene los diez talentos.” 
29 Porque a todo el que tiene, más se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 
30 Y al siervo inútil, echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.


El juicio final

31 Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en el trono de su gloria; 
32 y serán reunidas delante de El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 
33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. 
34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 
35 “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; 
36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” 
37 Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? 
38 “¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos? 
39 “¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?” 
40 Respondiendo el Rey, les dirá: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis.” 
41 Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. 
42 “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer, tuve sed, y no me disteis de beber; 
43 fui forastero, y no me recibisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.” 
44 Entonces ellos también responderán, diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o como forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?” 
45 El entonces les responderá, diciendo: “En verdad os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de los más pequeños de éstos, tampoco a mí lo hicisteis.” 
46 Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.

Pie de notas:

a. Mateo 25:6 Lit., se produjo
b. Mateo 25:13 O, Estad alerta
c. Mateo 25:13 Algunos mss. posteriores agregan: en que el Hijo del Hombre ha de venir
d. Mateo 25:15 Un talento equivale aprox. a 21.6 kg. de plata
e. Mateo 25:27 Lit., a los banqueros
f. Mateo 25:27 Lit., lo mío


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