jueves, 23 de abril de 2015

Mateo - Capítulo 8



Curación de un leproso

1 Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. 
2 Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante El[a], diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 
3 Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra[b]. 
4 Entonces Jesús le dijo*: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos.


Jesús sana al criado del centurión

5 Y cuando entró Jesús[c] en Capernaúm se le acercó un centurión suplicándole, 
6 y diciendo: Señor, mi criado[d] está postrado en casa, paralítico, sufriendo mucho[e]. 
7 Y Jesús le dijo*: Yo iré y lo sanaré. 
8 Pero el centurión respondió y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; mas solamente di la palabra[f] y mi criado[g] quedará sano. 
9 Porque yo también soy hombre bajo autoridad, con[h] soldados a mis órdenes[i]; y digo a éste: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”, y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. 
10 Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que le seguían: En verdad os digo que en Israel[j] no he hallado en nadie una fe tan grande. 
11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán[k] a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. 
12 Pero los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes. 
13 Entonces Jesús dijo al centurión: Vete; así como has creído, te sea hecho. Y el criado[l] fue sanado en esa misma hora.


Jesús sana a la suegra de Pedro y a muchos otros

14 Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste[m] que yacía en cama[n] con fiebre. 
15 Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía. 
16 Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, 
17 para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: El mismo tomo nuestras flaquezas y llevo[o] nuestras enfermedades.


Lo que demanda el discipulado

18 Viendo Jesús una multitud a su alrededor, dio orden de pasar al otro lado. 
19 Y un escriba se le acercó y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 
20 Y Jesús le dijo*: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 
21 Otro de los discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 
22 Pero Jesús le dijo*: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.


Jesús calma la tempestad

23 Cuando entró Jesús[p] en la barca, sus discípulos le siguieron. 
24 Y de pronto[q] se desató una gran tormenta[r] en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús[s] estaba dormido. 
25 Y llegándose a El, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 
26 Y El les dijo*: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. 
27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Quién es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?


Los endemoniados gadarenos

28 Cuando llegó al otro lado, a la tierra de los gadarenos, le salieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino. 
29 Y[t] gritaron, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo[u], Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo[v]? 
30 A cierta distancia de ellos había una piara de muchos cerdos paciendo; 
31 y los demonios le rogaban, diciendo: Si vas a echarnos fuera, mándanos a la piara de cerdos. 
32 Entonces El les dijo: ¡Id! Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y he aquí que la piara entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas. 
33 Los que cuidaban la piara huyeron; y fueron a la ciudad y lo contaron todo, incluso[w] lo de los endemoniados. 
34 Y[x] toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de su comarca.

Pie de notas:

a. Mateo 8:2 O, le adoró
b. Mateo 8:3 Lit., su lepra fue limpiada
c. Mateo 8:5 Lit., El
d. Mateo 8:6 Lit., muchacho
e. Mateo 8:6 Lit., terriblemente atormentado
f. Mateo 8:8 Lit., di con una palabra
g. Mateo 8:8 Lit., muchacho
h. Mateo 8:9 Lit., teniendo
i. Mateo 8:9 Lit., debajo de mí
j. Mateo 8:10 Algunos mss. antiguos dicen: ni en Israel
k. Mateo 8:11 Lit., se recostarán
l. Mateo 8:13 Lit., muchacho
m. Mateo 8:14 Lit., él
n. Mateo 8:14 Lit., postrada y
o. Mateo 8:17 O, cargó con
p. Mateo 8:23 Lit., El
q. Mateo 8:24 Lit., Y he aquí
r. Mateo 8:24 Lit., un sacudimiento
s. Mateo 8:24 Lit., El
t. Mateo 8:29 Lit., Y he aquí
u. Mateo 8:29 Lit., ¿Qué a nosotros y a ti
v. Mateo 8:29 I.e., antes del tiempo designado para el juicio
w. Mateo 8:33 Lit., y
x. Mateo 8:34 Lit., Y he aquí


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