martes, 30 de junio de 2015

Marcos - Capítulo 10



Jesús en Judea

1 Levantándose de allí, Jesús se fue* a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y se reunieron* de nuevo las multitudes junto a El, y una vez más, como acostumbraba, les enseñaba.


Enseñanza de Jesús sobre el divorcio

2 Y se le acercaron algunos fariseos, y para ponerle[a] a prueba, le preguntaban si era lícito a un hombre divorciarse de[b] su mujer. 
3 Y respondiendo El, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 
4 Y ellos dijeron: Moisés permitió al hombre escribir carta de divorcio y repudiarla. 
5 Pero Jesús les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento. 
6 Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varon y hembra. 
7 Por esta razon el hombre dejara a su padre y a su madre[c], 
8 y los dos seran una sola carne; por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. 
9 Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe. 
10 Y ya en la casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre esto. 
11 Y El les dijo*: Cualquiera que se divorcie de[d] su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella; 
12 y si ella se divorcia de[e] su marido y se casa con otro, comete adulterio.


Jesús bendice a los niños

13 Y le traían niños para que los tocara; y los discípulos los reprendieron. 
14 Pero cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos[f] es el reino de Dios. 
15 En verdad os digo: el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 
16 Y tomándolos en sus brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos.


El joven rico

17 Cuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de El, le preguntó[g]: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 
18 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. 
19 Tú sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre”. 
20 Y él le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 
21 Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 
22 Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.


Peligro de las riquezas

23 Jesús, mirando en derredor, dijo* a sus discípulos: ¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios! 
24 Y los discípulos se asombraron de sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios[h]! 
25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de una[i] aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. 
26 Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí[j]: ¿Y quién podrá salvarse? 
27 Mirándolos Jesús, dijo*: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios. 
28 Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 
29 Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio, 
30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. 
31 Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.


Jesús anuncia su muerte por tercera vez

32 E iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos; y estaban perplejos, y los que le seguían tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que le iba a suceder: 
33 He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles. 
34 Y se burlarán de El y le escupirán, le azotarán y le matarán, y tres días después resucitará.


Petición de Jacobo y Juan

35 Y se le acercaron* Jacobo[k] y Juan, los dos hijos de Zebedeo, diciéndole: Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos. 
36 Y El les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros? 
37 Ellos le dijeron: Concédenos[l] que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 
38 Pero Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado? 
39 Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: La copa que yo bebo, beberéis; y seréis bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado, 
40 pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda, no es mío el concederlo[m], sino que es para quienes ha sido preparado. 
41 Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo[n] y Juan. 
42 Y llamándolos junto a sí, Jesús les dijo*: Sabéis que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. 
43 Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor, 
44 y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos. 
45 Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida[o] en rescate por muchos.


El ciego Bartimeo es sanado

46 Entonces llegaron* a Jericó. Y cuando salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. 
47 Y cuando oyó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 
48 Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 
49 Y Jesús se detuvo y dijo: Llamadle. Y llamaron* al ciego, diciéndole: ¡Anímate! Levántate, que te llama. 
50 Y arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús. 
51 Y dirigiéndose a él[p], Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? Y el ciego le respondió: Raboní[q], que recobre la vista. 
52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha sanado[r]. Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino.

Pie de notas:

a. Marcos 10:2 Lit., poniéndole
b. Marcos 10:2 O, repudiar a
c. Marcos 10:7 Algunos mss. agregan: y se unirá a su mujer
d. Marcos 10:11 O, repudie a
e. Marcos 10:12 O, repudia a
f. Marcos 10:14 O, de los tales
g. Marcos 10:17 Lit., preguntándole
h. Marcos 10:24 Algunos mss. agregan: para los que confían en las riquezas
i. Marcos 10:25 Lit., la
j. Marcos 10:26 Algunos mss. dicen: diciéndole
k. Marcos 10:35 O, Santiago
l. Marcos 10:37 Lit., Danos
m. Marcos 10:40 Lit., dar
n. Marcos 10:41 O, Santiago
o. Marcos 10:45 O, alma
p. Marcos 10:51 Lit., respondiéndole
q. Marcos 10:51 I.e., mi Maestro
r. Marcos 10:52 Lit., salvado

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