viernes, 24 de julio de 2015

Lucas - Capítulo 5


Llamamiento de los primeros discípulos

1 Y aconteció que mientras la multitud se agolpaba sobre El para oír la palabra de Dios, estando Jesús[a] junto al lago de Genesaret, 
2 vio dos barcas que estaban a la orilla del lago, pero los pescadores habían bajado de ellas y lavaban las redes. 
3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, pidió que se separara de tierra un poco; y sentándose, enseñaba a las multitudes desde la barca. 
4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Sal a la parte más profunda[b] y echad vuestras redes para pescar[c]. 
5 Respondiendo Simón, dijo: Maestro, hemos estado trabajando toda la noche y no hemos pescado[d] nada, pero porque tú lo pides[e], echaré las redes. 
6 Y cuando lo hicieron, encerraron una gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían; 
7 entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Y vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 
8 Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies[f] de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador! 
9 Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la redada de peces que habían hecho; 
10 y lo mismo les sucedió también a Jacobo[g] y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 
11 Y después de traer las barcas a tierra, dejándolo todo, le siguieron.


Curación de un leproso

12 Y aconteció que estando Jesús[h] en una de las ciudades, he aquí, había allí un hombre lleno de lepra; y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 
13 Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra lo dejó. 
14 Y El le mandó que no se lo dijera a nadie. Pero anda —le dijo—, muéstrate al sacerdote y da una ofrenda[i] por tu purificación según lo ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio. 
15 Y su fama[j] se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para oírle y ser sanadas de sus enfermedades. 
16 Pero con frecuencia El se retiraba a[k] lugares solitarios y oraba.


Curación de un paralítico

17 Y[l] un día[m] que El estaba enseñando, había allí sentados algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y de Jerusalén; y el poder del Señor estaba con El para sanar. 
18 Y he aquí, unos hombres trajeron en una camilla a un hombre que estaba paralítico; y trataban de meterlo y ponerlo delante de Jesús[n]. 
19 Y no hallando cómo introducirlo debido a la multitud, subieron a la azotea y lo bajaron con la camilla a través del techo[o], poniéndolo en medio, delante de Jesús. 
20 Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. 
21 Entonces los escribas y fariseos comenzaron a discurrir, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 
22 Conociendo Jesús sus pensamientos, respondió y les dijo: ¿Por qué discurrís en vuestros corazones? 
23 ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? 
24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 
25 Y al instante se levantó delante de ellos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa glorificando a Dios. 
26 Y el asombro se apoderó de todos y glorificaban a Dios; y se llenaron de temor, diciendo: Hoy hemos visto cosas extraordinarias.


Llamamiento de Leví y la cena en su casa

27 Después de esto, Jesús salió y se fijó en un recaudador de impuestos[p] llamado Leví, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme. 
28 Y él, dejándolo todo, se levantó y le seguía.

29 Y Leví le ofreció un gran banquete en su casa; y había un grupo grande de recaudadores de impuestos y de otros que estaban sentados[q] a la mesa con ellos. 
30 Y los fariseos y sus escribas se quejaban a los discípulos de Jesús[r], diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los recaudadores de impuestos y con los pecadores? 
31 Respondiendo Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 
32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.


Pregunta sobre el ayuno

33 Y ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oraciones; los de los fariseos también hacen lo mismo, pero los tuyos comen y beben. 
34 Entonces Jesús les dijo: ¿Acaso podéis hacer que los acompañantes del novio[s] ayunen mientras el novio está con ellos? 
35 Pero vendrán días cuando[t] el novio les será quitado, entonces ayunarán en aquellos días. 
36 También les dijo una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces[u] romperá el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizará con el viejo. 
37 Y nadie echa vino nuevo en odres[v] viejos, porque entonces[w] el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán, 
38 sino que el vino nuevo debe echarse en odres nuevos[x]. 
39 Y nadie, después de beber vino añejo, desea vino nuevo, porque dice: “El añejo es mejor[y].”

Pie de notas:

a. Lucas 5:1 Lit., El
b. Lucas 5:4 O, Boga hacia lo hondo
c. Lucas 5:4 Lit., una redada
d. Lucas 5:5 Lit., agarrado
e. Lucas 5:5 O, a tu palabra
f. Lucas 5:8 Lit., las rodillas
g. Lucas 5:10 O, Santiago
h. Lucas 5:12 Lit., El
i. Lucas 5:14 Lit., ofrece
j. Lucas 5:15 Lit., la palabra acerca de El
k. Lucas 5:16 Lit., en
l. Lucas 5:17 Lit., Y sucedió que
m. Lucas 5:17 Lit., en uno de los días
n. Lucas 5:18 Lit., El
o. Lucas 5:19 Lit., de las tejas
p. Lucas 5:27 O, publicano; i.e., uno que explotaba la recaudación de los impuestos romanos, y así en los vers. 29 y 30
q. Lucas 5:29 Lit., recostados
r. Lucas 5:30 Lit., El
s. Lucas 5:34 Lit., hijos del tálamo
t. Lucas 5:35 Lit., y cuando
u. Lucas 5:36 Lit., ya que si no
v. Lucas 5:37 I.e., cueros usados como recipientes
w. Lucas 5:37 Lit., ya que si no
x. Lucas 5:38 Algunos mss. agregan: y ambos se conservan
y. Lucas 5:39 Lit., bueno o agradable

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