jueves, 27 de agosto de 2015

Juan - Capítulo 9


Curación de un ciego

1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 
2 Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: Rabí[a], ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego? 
3 Jesús respondió: Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él. 
4 Nosotros debemos[b] hacer las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar. 
5 Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo. 
6 Habiendo dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva y le untó el barro en los ojos, 
7 y le dijo: Ve y lávate en el estanque de Siloé (que quiere decir, Enviado). El fue, pues, y se lavó y regresó viendo. 
8 Entonces los vecinos y los que antes le habían visto que era mendigo, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? 
9 Unos decían: El es; y otros decían: No, pero se parece a él. El decía: Yo soy. 
10 Entonces le decían: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 
11 El respondió: El hombre que se llama Jesús hizo barro, lo untó sobre mis ojos y me dijo: “Ve al Siloé y lávate.” Así que fui, me lavé y recibí la vista. 
12 Y le dijeron: ¿Dónde está El? El dijo*: No sé.

13 Llevaron* ante los fariseos al que antes había sido ciego. 
14 Y era día de reposo el día en que Jesús hizo el barro y le abrió los ojos. 
15 Entonces los fariseos volvieron también a preguntarle cómo había recibido la vista. Y él les dijo: Me puso barro sobre los ojos, y me lavé y veo. 
16 Por eso algunos de los fariseos decían: Este hombre no viene[c] de Dios, porque no guarda el día de reposo. Pero otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer tales señales[d]? Y había división entre ellos. 
17 Entonces dijeron* otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de El, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Es un profeta. 
18 Entonces los judíos no le creyeron que había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, 
19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve? 
20 Sus padres entonces les respondieron, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; 
21 pero cómo es que ahora ve, no lo sabemos; o quién le abrió los ojos, nosotros no lo sabemos. Preguntadle a él; edad tiene, él hablará por sí mismo. 
22 Sus padres dijeron esto porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya se habían puesto de acuerdo en que si alguno confesaba que Jesús[e] era el Cristo[f], fuera expulsado de la sinagoga. 
23 Por eso sus padres dijeron: Edad tiene; preguntadle a él.

24 Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron: Da gloria a Dios[g]; nosotros sabemos que este hombre es un pecador. 
25 Entonces él les contestó: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé: que yo era ciego y ahora veo. 
26 Le dijeron entonces: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? 
27 El les contestó: Ya os lo dije y no escuchasteis; ¿por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es que también vosotros queréis haceros discípulos suyos? 
28 Entonces lo insultaron, y le dijeron: Tú eres discípulo de ese hombre; pero nosotros somos discípulos de Moisés. 
29 Nosotros sabemos que Dios habló a Moisés, pero en cuanto a éste, no sabemos de dónde es. 
30 Respondió el hombre y les dijo: Pues en esto hay algo asombroso, que vosotros no sepáis de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos. 
31 Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace su voluntad, a éste oye. 
32 Desde el principio jamás se ha oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. 
33 Si éste no viniera[h] de Dios, no podría hacer nada. 
34 Respondieron ellos y le dijeron: Tú naciste enteramente en pecados, ¿y tú nos enseñas a nosotros? Y lo echaron fuera.

35 Jesús oyó decir que lo habían echado fuera, y hallándolo, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo del Hombre[i]? 
36 El respondió y dijo: ¿Y quién es, Señor, para que yo crea en El? 
37 Jesús le dijo: Pues[j] tú le has visto, y el que está hablando contigo, ése es. 
38 El entonces dijo: Creo, Señor. Y le adoró. 
39 Y Jesús dijo: Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean, y para que los que ven se vuelvan ciegos. 
40 Algunos de los fariseos que estaban con El oyeron esto y le dijeron: ¿Acaso nosotros también somos ciegos? 
41 Jesús les dijo: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora, porque decís: “Vemos”, vuestro pecado permanece.

Pie de notas:

a. Juan 9:2 O, Maestro
b. Juan 9:4 Algunos mss. antiguos dicen: Me es necesario
c. Juan 9:16 Lit., no es
d. Juan 9:16 O, estos milagros
e. Juan 9:22 Lit., El
f. Juan 9:22 I.e., el Mesías
g. Juan 9:24 Fórmula que se usaba para obligar a alguno a decir la verdad. Véase Jos. 7:19
h. Juan 9:33 Lit., no fuera
i. Juan 9:35 Algunos mss. posteriores dicen: Hijo de Dios
j. Juan 9:37 Lit., Y

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