miércoles, 30 de septiembre de 2015

Hechos - Capítulo 22


1 Hermanos y padres, escuchad mi defensa que ahora presento ante vosotros.

2 Cuando oyeron que se dirigía a ellos en el idioma hebreo[a], observaron aún más silencio; y él dijo*:


Pablo da testimonio de su conversión

3 Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado bajo[b] Gamaliel en estricta conformidad a la ley de nuestros padres[c], siendo tan celoso de Dios como todos vosotros lo sois hoy. 
4 Y perseguí este Camino hasta la muerte, encadenando y echando en cárceles tanto a hombres como a mujeres, 
5 de lo cual pueden testificar[d] el sumo sacerdote y todo el concilio de los ancianos[e]. También de ellos recibí cartas para los hermanos, y me puse en marcha para Damasco con el fin de traer presos[f] a Jerusalén también a los que estaban allá, para que fueran castigados. 
6 Y aconteció que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al mediodía, de repente una luz muy brillante fulguró desde el cielo a mi derredor, 
7 y caí al suelo, y oí una voz que me decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” 
8 Y respondí: “¿Quién eres, Señor?” Y El me dijo: “Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues.” 
9 Y los que estaban conmigo vieron la luz, ciertamente, pero no comprendieron[g] la voz del que me hablaba. 
10 Y yo dije: “¿Qué debo hacer, Señor?” Y el Señor me dijo: “Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas.” 
11 Pero como yo no veía por causa del resplandor[h] de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano y entré a Damasco. 
12 Y uno llamado Ananías, hombre piadoso según las normas de la ley, y de quien daban buen testimonio todos los judíos que vivían allí, 
13 vino a mí, y poniéndose a mi lado, me dijo: “Hermano Saulo, recibe la vista.” En ese mismo instante[i] alcé los ojos y lo miré. 
14 Y él dijo: “El Dios de nuestros padres te ha designado[j] para que conozcas su voluntad, y para que veas al Justo y oigas palabra[k] de su boca. 
15 “Porque testigo suyo serás a todos los hombres de lo que has visto y oído. 
16 “Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre.” 
17 Y aconteció que cuando regresé a Jerusalén y me hallaba orando en el templo, caí en un éxtasis, 
18 y vi al Señor que me decía: “Apresúrate y sal pronto de Jerusalén porque no aceptarán tu testimonio acerca de mí.” 
19 Y yo dije: “Señor, ellos saben bien que en una sinagoga tras otra, yo encarcelaba y azotaba a los que creían en ti. 
20 “Y cuando se derramaba la sangre de tu testigo Esteban, allí estaba también yo dando mi aprobación, y cuidando los mantos de los que lo estaban matando.” 
21 Pero El me dijo: “Ve, porque te voy a enviar lejos, a los gentiles.”


Pablo bajo vigilancia del comandante

22 Lo oyeron hasta que dijo esto[l], y entonces alzaron sus voces y dijeron: ¡Quita de la tierra a ese individuo! No se le debe permitir que viva. 
23 Como ellos vociferaban y arrojaban sus mantos y echaban polvo al aire, 
24 el comandante[m] ordenó que lo llevaran al cuartel, diciendo que debía ser sometido a[n] azotes para saber la razón por qué gritaban contra él de aquella manera. 
25 Cuando lo estiraron con[o] correas, Pablo dijo al centurión que estaba allí: ¿Os es lícito azotar a un ciudadano[p] romano sin haberle hecho juicio? 
26 Al oír esto el centurión, fue al comandante y le avisó, diciendo: ¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es romano. 
27 Vino el comandante a Pablo y le dijo: Dime, ¿eres romano? Y él dijo: Sí. 
28 Y el comandante respondió: Yo adquirí esta ciudadanía por una gran cantidad de dinero. Y Pablo dijo: Pero yo soy ciudadano de nacimiento. 
29 Entonces los que iban a someterlo a[q] azotes, al instante lo soltaron[r]; y también el comandante tuvo temor cuando supo que Pablo era romano, y porque lo había atado con cadenas.


Pablo ante el concilio

30 Al día siguiente, queriendo saber con certeza la causa por la cual los judíos lo acusaban, lo soltó, y ordenó a los principales sacerdotes y a todo el concilio[s] que se reunieran; y llevando[t] a Pablo, lo puso ante ellos.

Pie de notas:

a. Hechos 22:2 I.e., arameo judaico
b. Hechos 22:3 Lit., a los pies de
c. Hechos 22:3 Lit., conforme a la rigidez de la ley ancestral
d. Hechos 22:5 Lit., testificar en mi favor
e. Hechos 22:5 I.e., el Sanedrín
f. Hechos 22:5 Lit., estando atados
g. Hechos 22:9 U, oyeron (con entendimiento)
h. Hechos 22:11 O, de la gloria
i. Hechos 22:13 O, Al instante; lit., Y en esa misma hora
j. Hechos 22:14 O, escogido
k. Hechos 22:14 O, mensaje; lit., voz
l. Hechos 22:22 Lit., esta palabra
m. Hechos 22:24 Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.
n. Hechos 22:24 Lit., examinado con
o. Hechos 22:25 Lit., para las
p. Hechos 22:25 Lit., hombre
q. Hechos 22:29 Lit., examinarlo con
r. Hechos 22:29 Lit., se retiraron de él
s. Hechos 22:30 O, Sanedrín
t. Hechos 22:30 Lit., bajando

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