miércoles, 30 de septiembre de 2015

Hechos - Capítulo 26


Defensa de Pablo ante Agripa

1 Y Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar en tu favor. Entonces Pablo, extendiendo la mano, comenzó su defensa:

2 Con respecto a todo aquello de que los judíos me acusan, me considero afortunado, oh rey Agripa, de poder[a] presentar hoy mi defensa delante de ti, 
3 sobre todo, porque eres experto[b] en todas las costumbres y controversias entre los judíos; por lo cual te ruego que me escuches con paciencia. 
4 Pues bien, todos los judíos conocen mi vida[c] desde mi juventud, que desde el principio transcurrió entre los de mi pueblo[d] y en Jerusalén; 
5 puesto que ellos han sabido de mí desde hace mucho tiempo, si están dispuestos a testificar, que viví como fariseo, de acuerdo con la secta más estricta de nuestra religión. 
6 Y ahora soy sometido a juicio por la esperanza de la promesa hecha por Dios a nuestros padres: 
7 que nuestras doce tribus esperan alcanzar al servir fielmente a Dios noche y día. Y por esta esperanza, oh rey, soy acusado por los judíos. 
8 ¿Por qué se considera increíble entre vosotros que Dios resucite a los muertos? 
9 Yo ciertamente había creído que debía hacer muchos males en contra del nombre de Jesús de Nazaret. 
10 Y esto es precisamente[e] lo que hice en Jerusalén; no sólo encerré en cárceles a muchos de los santos con la autoridad recibida de los principales sacerdotes, sino que también, cuando eran condenados a muerte, yo daba mi voto contra ellos. 
11 Y castigándolos con frecuencia en todas las sinagogas, procuraba obligarlos a blasfemar; y enfurecido en gran manera contra ellos, seguía persiguiéndolos aun hasta en las ciudades extranjeras[f].


Relato de la conversión de Pablo

12 Ocupado en esto[g], cuando iba para Damasco con autoridad y comisión de los principales sacerdotes, 
13 al mediodía, oh rey, yendo de camino, vi una luz procedente del cielo más brillante que el sol, que resplandecía en torno mío y de los que viajaban conmigo. 
14 Y después de que todos caímos al suelo, oí una voz que me decía en el idioma hebreo[h]: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” 
15 Yo entonces dije: “¿Quién eres, Señor?” Y el Señor dijo: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. 
16 “Pero levántate y ponte en pie; porque te he aparecido con el fin de designarte como ministro y testigo, no sólo de las cosas que[i] has visto, sino también de aquellas en que me apareceré a ti; 
17 librándote del pueblo judío y de los gentiles, a los cuales yo te envío, 
18 para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados.” 
19 Por consiguiente, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, 
20 sino que anunciaba, primeramente a los que estaban en Damasco y también en Jerusalén, y después por toda la región de Judea, y aun a los gentiles, que debían arrepentirse y volverse a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. 
21 Por esta causa, algunos judíos me prendieron en el templo y trataron de matarme. 
22 Así que habiendo recibido ayuda de Dios, continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: 
23 que[j] el Cristo[k] había de padecer[l], y que por motivo de su resurrección de entre los muertos, El debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a los gentiles.


Pablo exhorta a Agripa

24 Mientras Pablo decía esto en su defensa, Festo dijo* a gran voz: ¡Pablo, estás loco! ¡Tu mucho saber[m] te está haciendo perder la cabeza[n]! 
25 Mas Pablo dijo*: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. 
26 Porque el rey entiende estas cosas, y también le hablo con confianza, porque estoy persuadido de que él no ignora nada de esto; pues esto no se ha hecho en secreto[o]. 
27 Rey Agripa, ¿crees en los profetas? Yo sé que crees. 
28 Y Agripa respondió a Pablo: En poco tiempo[p] me persuadirás[q] a que me haga cristiano. 
29 Y Pablo dijo: Quisiera[r] Dios que, ya fuera en poco tiempo o en mucho[s], no sólo tú, sino también todos los que hoy me oyen, llegaran a ser tal como yo soy, a excepción de estas cadenas.

30 Entonces el rey, el gobernador, Berenice y los que estaban sentados con ellos se levantaron, 
31 y mientras se retiraban, hablaban entre ellos, diciendo: Este hombre no ha hecho* nada que merezca muerte o prisión[t]. 
32 Y Agripa dijo a Festo: Podría ser puesto en libertad este hombre, si no hubiera apelado al César.

Pie de notas:

a. Hechos 26:2 Lit., de estar para
b. Hechos 26:3 O, porque eres especialmente experto
c. Hechos 26:4 O, mi manera de vivir
d. Hechos 26:4 Lit., nación
e. Hechos 26:10 Lit., también
f. Hechos 26:11 O, circunvecinas
g. Hechos 26:12 Lit., En las cuales cosas
h. Hechos 26:14 I.e., arameo judaico
i. Hechos 26:16 Algunos mss. antiguos dicen: que de mí
j. Hechos 26:23 Lit., si
k. Hechos 26:23 I.e., el Mesías
l. Hechos 26:23 Lit., sería sujeto a sufrimiento
m. Hechos 26:24 Lit., Las muchas letras
n. Hechos 26:24 Lit., te están volviendo loco
o. Hechos 26:26 Lit., en un rincón
p. Hechos 26:28 O, Con un poco
q. Hechos 26:28 O, procurarás convencerme
r. Hechos 26:29 Lit., Oraría a
s. Hechos 26:29 O, con poco o con mucho
t. Hechos 26:31 Lit., cadenas

Capítulos de Hechos

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