miércoles, 30 de septiembre de 2015

Hechos - Capítulo 27



Pablo sale para Roma

1 Cuando se decidió que deberíamos embarcarnos para Italia, fueron entregados Pablo y algunos otros presos a un centurión de la compañía[a] Augusta, llamado Julio. 
2 Y embarcándonos en una nave adramitena que estaba para zarpar hacia las regiones de la costa de Asia[b], nos hicimos a la mar acompañados por Aristarco, un macedonio de Tesalónica. 
3 Al día siguiente llegamos a Sidón. Julio trató a Pablo con benevolencia, permitiéndole ir a sus amigos y ser atendido por ellos. 
4 De allí partimos y navegamos al abrigo de la isla de Chipre, porque los vientos eran contrarios. 
5 Y después de navegar atravesando el mar frente a[c] las costas de Cilicia y de Panfilia, llegamos a Mira de Licia. 
6 Allí el centurión halló una nave alejandrina que iba[d] para Italia, y nos embarcó en ella. 
7 Y después de navegar lentamente por muchos días, y de llegar con dificultad frente a Gnido, pues el viento no nos permitió avanzar más[e], navegamos al abrigo de Creta, frente a Salmón; 
8 y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar llamado Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.


La tempestad en el mar

9 Cuando ya había pasado mucho tiempo y la navegación se había vuelto peligrosa, pues hasta el Ayuno[f] había pasado ya, Pablo los amonestaba, 
10 diciéndoles: Amigos[g], veo que de seguro este viaje va a ser con perjuicio y graves pérdidas, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras vidas. 
11 Pero el centurión se persuadió más por lo dicho por el piloto y el capitán[h] del barco, que por lo que Pablo decía. 
12 Y como el puerto no era adecuado para invernar, la mayoría tomó la decisión de hacerse a la mar desde allí, por si les era posible arribar a Fenice, un puerto de Creta que mira hacia el nordeste y el sudeste[i], y pasar el invierno allí. 
13 Cuando comenzó a soplar un moderado[j] viento del sur, creyendo que habían logrado su propósito, levaron anclas y navegaban costeando a Creta. 
14 Pero no mucho después, desde tierra[k] comenzó a soplar[l] un viento huracanado que se llama Euroclidón[m], 
15 y siendo azotada[n] la nave, y no pudiendo hacer frente al viento nos abandonamos a él y nos dejamos llevar a la deriva. 
16 Navegando[o] al abrigo de una pequeña isla llamada Clauda[p], con mucha dificultad pudimos sujetar el esquife. 
17 Después que lo alzaron, usaron amarras[q] para ceñir la nave; y temiendo encallar en los bancos de Sirte, echaron el ancla flotante[r] y[s] se abandonaron a la deriva. 
18 Al día siguiente, mientras éramos sacudidos furiosamente por la tormenta, comenzaron a arrojar la carga[t]; 
19 y al tercer día, con sus propias manos arrojaron al mar los aparejos de la nave. 
20 Como ni el sol ni las estrellas aparecieron por muchos días, y una tempestad no pequeña se abatía sobre nosotros, desde entonces fuimos abandonando toda esperanza de salvarnos. 
21 Cuando habían pasado muchos días sin comer[u], Pablo se puso en pie en medio de ellos y dijo: Amigos[v], debierais haberme hecho caso[w] y no haber zarpado de Creta, evitando[x] así este perjuicio y pérdida. 
22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, porque no habrá pérdida de vida entre vosotros, sino sólo del barco. 
23 Porque esta noche estuvo en mi presencia un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 
24 diciendo: “No temas, Pablo; has de comparecer ante el César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.” 
25 Por tanto, tened buen ánimo amigos[y], porque yo confío en Dios, que acontecerá[z] exactamente como se me dijo. 
26 Pero tenemos que encallar en cierta isla.

27 Y llegada la decimocuarta noche, mientras éramos llevados a la deriva en el mar Adriático, a eso de la medianoche los marineros presentían que se estaban acercando a tierra[aa]. 
28 Echaron la sonda y hallaron que había veinte brazas; pasando un poco más adelante volvieron a echar la sonda y hallaron quince brazas de profundidad. 
29 Y temiendo que en algún lugar fuéramos a dar contra los escollos[ab], echaron cuatro anclas por la popa y ansiaban que amaneciera[ac]. 
30 Como los marineros trataban de escapar de la nave y habían bajado el esquife al mar, bajo pretexto de que se proponían echar las anclas desde la proa, 
31 Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podréis salvaros. 
32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y dejaron que se perdiera. 
33 Y hasta que estaba a punto de amanecer, Pablo exhortaba a todos a que tomaran alimento, diciendo: Hace ya catorce días[ad] que, velando continuamente, estáis en ayunas, sin tomar ningún alimento. 
34 Por eso os aconsejo que toméis alimento, porque esto es necesario para vuestra supervivencia; pues ni un solo cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. 
35 Habiendo dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios en presencia de todos; y partiéndolo, comenzó a comer. 
36 Entonces todos, teniendo ya buen ánimo, tomaron también alimento. 
37 En total éramos en la nave doscientas setenta y seis personas[ae]. 
38 Una vez saciados, aligeraron la nave arrojando el trigo al mar. 
39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero podían distinguir una bahía que tenía playa, y decidieron[af] lanzar la nave hacia ella[ag], si les era posible. 
40 Y cortando las anclas, las dejaron[ah] en el mar, aflojando al mismo tiempo las amarras de los timones; e izando la vela de proa al viento, se dirigieron hacia la playa. 
41 Pero chocando contra un escollo[ai] donde se encuentran dos corrientes[aj], encallaron la nave; la proa se clavó y quedó inmóvil, pero la popa se rompía por la fuerza de las olas. 
42 Y el plan de los soldados era matar a los presos, para que ninguno de ellos escapara a nado; 
43 pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, impidió su propósito, y ordenó que los que pudieran nadar se arrojaran primero por la borda y llegaran a tierra, 
44 y que los demás siguieran, algunos en tablones, y otros en diferentes objetos de la nave. Y así sucedió que todos llegaron salvos a tierra.

Pie de notas:

a. Hechos 27:1 O, cohorte; i.e., unidad militar romana compuesta de varias centurias
b. Hechos 27:2 I.e., la provincia de la costa occidental de Asia Menor
c. Hechos 27:5 Lit., a lo largo de
d. Hechos 27:6 Lit., navegaba
e. Hechos 27:7 I.e., el viento no les permitió entrar al puerto
f. Hechos 27:9 I.e., el Día de Expiación, a fines de septiembre o principios de octubre
g. Hechos 27:10 Lit., Hombres
h. Hechos 27:11 O, dueño
i. Hechos 27:12 O, posiblemente, el suroeste y el noroeste
j. Hechos 27:13 Lit., habiendo soplado moderadamente un
k. Hechos 27:14 Lit., ella
l. Hechos 27:14 Lit., se lanzó
m. Hechos 27:14 I.e., un viento del nordeste
n. Hechos 27:15 Lit., arrebatada
o. Hechos 27:16 Lit., Corriendo
p. Hechos 27:16 Algunos mss. antiguos dicen: Cauda
q. Hechos 27:17 Lit., refuerzos
r. Hechos 27:17 O, posiblemente, la vela
s. Hechos 27:17 Lit., así
t. Hechos 27:18 Lit., hacían la descarga
u. Hechos 27:21 Lit., Y habiendo una larga abstinencia de alimentos, entonces
v. Hechos 27:21 Lit., Hombres
w. Hechos 27:21 Lit., obedecido
x. Hechos 27:21 Lit., obteniendo
y. Hechos 27:25 Lit., hombres
z. Hechos 27:25 Lit., será
aa. Hechos 27:27 Lit., que alguna tierra se acercaba a ellos
ab. Hechos 27:29 O, las rocas
ac. Hechos 27:29 Lit., oraban para que se hiciera de día
ad. Hechos 27:33 Lit., Hoy es el decimocuarto día
ae. Hechos 27:37 Lit., almas
af. Hechos 27:39 Lit., decidiendo
ag. Hechos 27:39 Algunos mss. antiguos dicen: traer la nave a salvo a la costa
ah. Hechos 27:40 O, dejaban
ai. Hechos 27:41 Lit., lugar
aj. Hechos 27:41 Lit., mares

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