miércoles, 23 de septiembre de 2015

Hechos - Capítulo 5


Castigo de Ananías y Safira

1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad, 
2 y se quedó con parte del precio, sabiéndolo también su[a] mujer; y trayendo la otra[b] parte, la puso a los pies de los apóstoles. 
3 Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? 
4 Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste[c] este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios. 
5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron[d]. 
6 Y los jóvenes[e] se levantaron y lo cubrieron, y sacándolo, le dieron sepultura.

7 Después de un lapso como de tres horas entró su mujer, no sabiendo lo que había sucedido. 
8 Y Pedro le preguntó[f]: Dime, ¿vendisteis el terreno en tanto? Y ella dijo: Sí, ése fue el precio[g]. 
9 Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué os pusisteis de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, los pies de los que sepultaron a tu marido están a la puerta, y te sacarán también a ti. 
10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró. Al entrar los jóvenes, la hallaron muerta, y la sacaron y le dieron sepultura junto a su marido. 
11 Y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que supieron[h] estas cosas.


Muchas señales y prodigios

12 Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales[i] y prodigios entre el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 
13 Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estima. 
14 Y más y más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellos, 
15 a tal punto que aun sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos. 
16 También la gente[j] de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y[k] todos eran sanados.


En la cárcel y libres otra vez

17 Pero levantándose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con él (es decir, la secta de los saduceos), se llenaron de celo, 
18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en una cárcel pública. 
19 Pero un ángel del Señor, durante la noche, abrió las puertas de la cárcel, y sacándolos, dijo: 
20 Id, y puestos de pie en el templo, hablad[l] al pueblo todo el mensaje[m] de esta Vida. 
21 Habiendo oído esto, entraron al amanecer en el templo y enseñaban. Cuando llegaron el sumo sacerdote y los que estaban con él, convocaron al concilio[n], es decir[o], a todo el senado de los hijos de Israel, y enviaron órdenes a la cárcel para que los trajeran. 
22 Pero los alguaciles que fueron no los encontraron en la cárcel; volvieron, pues, e informaron, 
23 diciendo: Encontramos la cárcel cerrada con toda seguridad y los guardias de pie a las puertas; pero cuando abrimos, a nadie hallamos dentro. 
24 Cuando oyeron estas palabras, el capitán de la guardia del templo y los principales sacerdotes se quedaron muy perplejos a causa de ellos, pensando en qué terminaría aquello[p]. 
25 Pero alguien se presentó y les informó: Mirad, los hombres que pusisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo. 
26 Entonces el capitán fue con los alguaciles y los trajo sin violencia (porque temían al pueblo, no fuera que los apedrearan). 
27 Cuando los trajeron, los pusieron ante[q] el concilio[r], y el sumo sacerdote los interrogó, 
28 diciendo: Os dimos órdenes estrictas de no continuar enseñando en este nombre, y he aquí, habéis llenado a Jerusalén con vuestras enseñanzas, y queréis traer sobre nosotros la sangre de este hombre. 
29 Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. 
30 El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros habíais matado[s] colgándole en una cruz[t]. 
31 A éste Dios exaltó a[u] su diestra como Príncipe[v] y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel, y perdón de pecados. 
32 Y nosotros somos testigos[w] de estas cosas; y también el Espíritu Santo, el cual Dios ha dado a los que le obedecen.


El consejo de Gamaliel

33 Cuando ellos oyeron esto, se sintieron profundamente ofendidos[x] y querían matarlos. 
34 Pero cierto fariseo llamado Gamaliel, maestro de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el concilio[y] y ordenó que sacaran fuera a los hombres por un momento. 
35 Y les dijo: Varones de Israel, tened cuidado de lo que vais a hacer con estos hombres. 
36 Porque hace algún tiempo Teudas se levantó pretendiendo ser alguien; y un grupo como de cuatrocientos hombres se unió a él. Y[z] fue muerto, y todos los que lo seguían[aa] fueron dispersos y reducidos a nada. 
37 Después de él, se levantó Judas de Galilea en los días del censo, y llevó mucha gente tras sí; él también pereció, y todos los que lo seguían[ab] se dispersaron. 
38 Por tanto, en este caso os digo: no tengáis nada que ver con[ac] estos hombres y dejadlos en paz, porque si este plan o acción[ad] es de los hombres, perecerá; 
39 pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Dios. 
40 Ellos aceptaron su consejo[ae], y después de llamar a los apóstoles, los azotaron y les ordenaron que no hablaran en el nombre de Jesús y los soltaron. 
41 Ellos, pues, salieron de la presencia del concilio[af], regocijándose de que hubieran sido tenidos por dignos de padecer afrenta por su Nombre[ag]. 
42 Y todos los días, en el templo y de casa en casa[ah], no cesaban de enseñar y predicar a[ai] Jesús como el Cristo[aj].

Pie de notas:

a. Hechos 5:2 O, con la complicidad de su
b. Hechos 5:2 Lit., cierta
c. Hechos 5:4 O, pusiste
d. Hechos 5:5 Lit., oyeron
e. Hechos 5:6 Lit., más jóvenes
f. Hechos 5:8 Lit., respondió
g. Hechos 5:8 Lit., en tanto
h. Hechos 5:11 Lit., oyeron
i. Hechos 5:12 O, milagros
j. Hechos 5:16 Lit., multitud
k. Hechos 5:16 Lit., los cuales
l. Hechos 5:20 O, continuad hablando
m. Hechos 5:20 Lit., todas las palabras
n. Hechos 5:21 O, Sanedrín
o. Hechos 5:21 Lit., y
p. Hechos 5:24 Lit., qué llegaría a ser esto
q. Hechos 5:27 Lit., en
r. Hechos 5:27 O, Sanedrín
s. Hechos 5:30 O, sobre quien habíais puesto manos violentas
t. Hechos 5:30 Lit., un madero
u. Hechos 5:31 O, con
v. Hechos 5:31 O, Líder
w. Hechos 5:32 Algunos mss. agregan: en El, o, suyos
x. Hechos 5:33 Lit., aserrados
y. Hechos 5:34 O, Sanedrín
z. Hechos 5:36 Lit., Quien
aa. Hechos 5:36 Lit., obedecían
ab. Hechos 5:37 Lit., obedecían
ac. Hechos 5:38 O, alejaos de
ad. Hechos 5:38 U, obra
ae. Hechos 5:40 Lit., fueron persuadidos por él
af. Hechos 5:41 O, Sanedrín
ag. Hechos 5:41 Lit., el nombre (por excelencia)
ah. Hechos 5:42 O, en diferentes casas particulares
ai. Hechos 5:42 O, anunciar el evangelio de
aj. Hechos 5:42 I.e., el Mesías

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