domingo, 27 de septiembre de 2015

Hechos - Capítulo 9


Conversión de Saulo

1 Saulo, respirando todavía amenazas[a] y muerte contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote, 
2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Camino, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén. 
3 Y sucedió que mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció en su derredor una luz del cielo; 
4 y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 
5 Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y El respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues; 
6 levántate[b], entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. 
7 Los hombres que iban con él se detuvieron atónitos[c], oyendo la voz[d], pero sin ver a nadie. 
8 Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nada; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damasco. 
9 Y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.


Ananías visita a Saulo

10 Había en Damasco cierto discípulo llamado Ananías; y el Señor le dijo en una visión: Ananías. Y él dijo: Heme aquí, Señor. 
11 Y el Señor le dijo: Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarso llamado Saulo, porque, he aquí, está orando, 
12 y ha visto en una visión[e] a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista. 
13 Pero Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a tus santos en Jerusalén, 
14 y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. 
15 Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento[f] escogido, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes y de los hijos de Israel; 
16 porque yo le mostraré cuánto debe padecer por mi nombre. 
17 Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre él, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 
18 Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado. 
19 Tomó alimentos y cobró fuerzas.

Y por varios días estuvo con los discípulos que estaban en Damasco.


Saulo predica en Damasco

20 Y enseguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas, diciendo[g]: El es el Hijo de Dios. 
21 Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decían: ¿No es éste el que en Jerusalén destruía a los que invocaban este nombre, y el que había venido aquí con este propósito: para llevarlos atados ante los principales sacerdotes? 
22 Pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo[h].


Saulo escapa de los judíos

23 Después de muchos días, los judíos tramaron deshacerse de él, 
24 pero su conjura llegó al conocimiento de Saulo. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el propósito de matarlo; 
25 pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron[i] por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta.


Saulo en Jerusalén

26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; y todos le temían, no creyendo que era discípulo. 
27 Pero Bernabé lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que El le había hablado, y cómo en Damasco había hablado con valor en el nombre de Jesús. 
28 Y estaba con ellos moviéndose libremente[j] en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señor. 
29 También hablaba y discutía con los judíos helenistas; mas éstos intentaban matarlo. 
30 Pero cuando los hermanos lo supieron, lo llevaron a Cesarea, y de allí lo enviaron a Tarso.

31 Entretanto la iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo.


Curación de Eneas

32 Y[k] mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino también a los santos que vivían en Lida. 
33 Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que había estado postrado en cama por ocho años, porque estaba paralítico. 
34 Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó. 
35 Todos los que vivían en Lida y en Sarón lo vieron, y[l] se convirtieron al Señor.


Resurrección de Dorcas

36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es Dorcas[m]); esta mujer era rica[n] en obras buenas y de caridad que hacía continuamente. 
37 Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto. 
38 Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros. 
39 Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas. 
40 Mas Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oró, y volviéndose al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. 
41 Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. 
42 Y esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor. 
43 Y[o] Pedro se quedó en Jope muchos días con un tal Simón, curtidor.

Pie de notas:

a. Hechos 9:1 Lit., amenaza
b. Hechos 9:6 Algunas versiones agregan al principio del vers.: El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate
c. Hechos 9:7 Lit., mudos
d. Hechos 9:7 O, el sonido
e. Hechos 9:12 Algunos mss. no incluyen: en una visión
f. Hechos 9:15 O, vaso
g. Hechos 9:20 Lit., que
h. Hechos 9:22 I.e., el Mesías
i. Hechos 9:25 Lit., bajaron
j. Hechos 9:28 Lit., entrando y saliendo
k. Hechos 9:32 Lit., Y sucedió que
l. Hechos 9:35 Lit., los cuales
m. Hechos 9:36 O, Gacela
n. Hechos 9:36 Lit., llena
o. Hechos 9:43 Lit., Y sucedió que

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