domingo, 15 de noviembre de 2015

1 Corintios - Capítulo 4


Sólo Dios es juez

1 Que todo hombre nos considere de esta manera: como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. 
2 Ahora bien, además se requiere de[a] los administradores que cada uno sea hallado fiel. 
3 En cuanto a mí, es de poca importancia que yo sea juzgado por vosotros, o por cualquier tribunal[b] humano; de hecho, ni aun yo me juzgo a mí mismo. 
4 Porque no estoy consciente de nada en contra mía; mas no por eso estoy sin culpa, pues el que me juzga es el Señor. 
5 Por tanto, no juzguéis antes de tiempo[c], sino esperad hasta que el Señor venga, el cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de parte de Dios.

6 Esto, hermanos, lo he aplicado en sentido figurado a mí mismo y a Apolos por amor a vosotros, para que en nosotros aprendáis a no sobrepasar lo que está escrito, para que ninguno de vosotros se vuelva arrogante[d] a favor del uno contra el otro. 
7 Porque ¿quién te distingue? ¿Qué tienes que no recibiste? Y si lo recibiste, ¿por qué te jactas como si no lo hubieras recibido? 
8 Ya estáis saciados, ya os habéis hecho ricos, ya habéis llegado a reinar sin necesidad de nosotros; y ojalá hubierais llegado a reinar, para que nosotros reinásemos también con vosotros. 
9 Porque pienso que Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles en último lugar, como a sentenciados a muerte; porque hemos llegado a ser un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres. 
10 Nosotros somos necios por amor de Cristo, mas vosotros, prudentes en Cristo; nosotros somos débiles, mas vosotros, fuertes; vosotros sois distinguidos, mas nosotros, sin honra. 
11 Hasta el momento[e] presente pasamos hambre y sed, andamos mal vestidos[f], somos maltratados y no tenemos dónde vivir; 
12 nos agotamos trabajando con nuestras propias manos; cuando nos ultrajan, bendecimos; cuando somos perseguidos, lo soportamos; 
13 cuando nos difaman, tratamos de reconciliar[g]; hemos llegado a ser, hasta ahora, la escoria del mundo, el desecho de todo.

14 No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. 
15 Porque aunque tengáis innumerables maestros[h] en Cristo, sin embargo no tenéis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 
16 Por tanto, os exhorto: sed imitadores míos. 
17 Por esta razón os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, y él os recordará mis caminos, los caminos en Cristo, tal como enseño en todas partes, en cada iglesia. 
18 Y algunos se han vuelto arrogantes[i], como si yo no hubiera de ir a vosotros. 
19 Pero iré a vosotros pronto, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras[j] de los arrogantes[k] sino su poder. 
20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras[l], sino en poder. 
21 ¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?

Pie de notas:

a. 1 Corintios 4:2 Lit., en
b. 1 Corintios 4:3 Lit., día
c. 1 Corintios 4:5 Lit., no sigáis juzgando nada
d. 1 Corintios 4:6 Lit., hinchado o inflado
e. 1 Corintios 4:11 Lit., la hora
f. 1 Corintios 4:11 Lit., estamos desnudos
g. 1 Corintios 4:13 O, consolar
h. 1 Corintios 4:15 O, preceptores
i. 1 Corintios 4:18 Lit., hinchados o inflados
j. 1 Corintios 4:19 Lit., la palabra
k. 1 Corintios 4:19 Lit., hinchados o inflados
l. 1 Corintios 4:20 Lit., palabra

Capítulos de 1 Corintios

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