domingo, 6 de diciembre de 2015

2 Corintios - Capítulo 5

1 Porque sabemos que si la tienda terrenal que es nuestra morada[a], es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna en los cielos. 
2 Pues, en verdad[b], en esta morada gemimos, anhelando ser vestidos con nuestra habitación celestial; 
3 y una vez vestidos, no seremos hallados desnudos. 
4 Porque asimismo, los que estamos en esta tienda, gemimos agobiados, pues no queremos ser desvestidos, sino vestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 
5 Y el que nos preparó para esto mismo es Dios, quien nos dio el Espíritu como garantía[c]. 
6 Por tanto, animados siempre y sabiendo que mientras habitamos[d] en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 
7 (porque por fe andamos, no por vista[e]); 
8 pero cobramos ánimo y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar[f] con el Señor. 
9 Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos serle agradables. 
10 Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo[g], de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.


La nueva criatura

11 Por tanto, conociendo el temor del Señor, persuadimos a los hombres, pero a Dios somos manifiestos, y espero que también seamos manifiestos en vuestras conciencias. 
12 No nos recomendamos otra vez a vosotros, sino que os damos oportunidad de estar orgullosos de nosotros, para que tengáis respuesta para los que se jactan en las apariencias y no en el corazón. 
13 Porque si estamos locos[h], es para Dios; y si estamos cuerdos, es para vosotros. 
14 Pues el amor de Cristo nos apremia[i], habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, por consiguiente, todos murieron; 
15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 
16 De manera que nosotros de ahora en adelante ya no conocemos a nadie según la carne; aunque hemos conocido a Cristo según la carne, sin embargo, ahora ya no le conocemos así. 
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es[j]; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas.


El ministerio de la reconciliación

18 Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 
19 a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres[k] sus transgresiones, y nos ha encomendado a[l] nosotros la palabra de la reconciliación.

20 Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios! 
21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.

Pie de notas:

a. 2 Corintios 5:1 Lit., nuestra morada terrenal de la tienda
b. 2 Corintios 5:2 Lit., también
c. 2 Corintios 5:5 O, arras
d. 2 Corintios 5:6 Lit., estamos presentes
e. 2 Corintios 5:7 O, apariencias
f. 2 Corintios 5:8 Lit., estar presentes
g. 2 Corintios 5:10 Lit., por las cosas por medio del cuerpo
h. 2 Corintios 5:13 Lit., estuviéramos fuera de nosotros
i. 2 Corintios 5:14 O, controla
j. 2 Corintios 5:17 O, hay una nueva creación
k. 2 Corintios 5:19 Lit., a ellos
l. 2 Corintios 5:19 Lit., habiendo puesto en

Capítulos de 2 Corintios

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