jueves, 3 de marzo de 2016

Hebreos - Capítulo 6


1 Por tanto, dejando las enseñanzas elementales[a] acerca de Cristo[b], avancemos hacia la madurez[c], no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios, 
2 de la enseñanza sobre lavamientos[d], de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. 
3 Y esto haremos, si Dios lo permite. 
4 Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 
5 que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, 
6 pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a la ignominia pública. 
7 Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia cae[e] sobre ella y produce vegetación útil a aquellos por los cuales es cultivada, recibe bendición de Dios; 
8 pero si produce espinos y abrojos no vale nada, está próxima a ser maldecida[f], y termina por ser quemada[g].


Esperanza de cosas mejores

9 Pero en cuanto a vosotros, amados, aunque hablemos de esta manera, estamos persuadidos de las cosas que son mejores y que pertenecen a la salvación. 
10 Porque Dios no es injusto como para olvidarse de vuestra obra y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos. 
11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena[h] seguridad de la esperanza, 
12 a fin de que no seáis perezosos, sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas.


La promesa de Dios es segura

13 Pues cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por uno mayor, juró por sí mismo, 
14 diciendo: Ciertamente te bendecire y ciertamente te multiplicare. 
15 Y así, habiendo esperado con paciencia, obtuvo la promesa. 
16 Porque los hombres juran por uno mayor que ellos mismos, y para ellos un juramento dado como confirmación es el fin de toda discusión. 
17 Por lo cual[i] Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso[j] un juramento, 
18 a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados[k] para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros, 
19 la cual tenemos como ancla del alma, una esperanza segura y firme, y que penetra hasta detrás[l] del velo, 
20 donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.

Pie de notas:

a. Hebreos 6:1 Lit., la palabra del principio
b. Hebreos 6:1 I.e., del Mesías
c. Hebreos 6:1 O, perfección
d. Hebreos 6:2 O, bautismos
e. Hebreos 6:7 Lit., viene
f. Hebreos 6:8 Lit., a una maldición
g. Hebreos 6:8 Lit., su fin es para quemarse
h. Hebreos 6:11 Lit., a plenitud la
i. Hebreos 6:17 O, Por tanto
j. Hebreos 6:17 O, garantizó
k. Hebreos 6:18 Lit., podamos tener un fortísimo consuelo
l. Hebreos 6:19 Lit., dentro

Capítulos de Hebreos

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