miércoles, 16 de marzo de 2016

Santiago - Capítulo 3


El poder de la lengua

1 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos un juicio más severo[a]. 
2 Porque todos tropezamos[b] de muchas maneras. Si alguno no tropieza en lo que dice[c], es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. 
3 Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo. 
4 Mirad también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad[d] del piloto quiere. 
5 Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego! 
6 Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno[e] e inflama el curso[f] de nuestra vida[g]. 
7 Porque todo género[h] de fieras y de aves, de reptiles y de animales marinos, se puede domar y ha sido domado por el género[i] humano, 
8 pero ningún hombre puede domar la lengua; es un mal turbulento y lleno de veneno mortal. 
9 Con ella bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la imagen de Dios; 
10 de la misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 
11 ¿Acaso una fuente por la misma abertura echa agua dulce y amarga? 
12 ¿Acaso, hermanos míos, puede una higuera producir aceitunas, o una vid higos? Tampoco la fuente de agua salada puede producir agua dulce.


Sabiduría de lo alto

13 ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestre por su buena conducta sus obras en mansedumbre de sabiduría. 
14 Pero si tenéis celos amargos y ambición personal[j] en vuestro corazón, no seáis arrogantes y así mintáis contra la verdad. 
15 Esta sabiduría no es la que viene de lo alto, sino que es terrenal, natural[k], diabólica[l]. 
16 Porque donde hay celos y ambición personal[m], allí hay confusión y toda cosa mala. 
17 Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente[n], llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía. 
18 Y la semilla cuyo fruto es la justicia[o] se siembra en paz por[p] aquellos que hacen la paz.

Pie de notas:

a. Santiago 3:1 O, mayor condenación
b. Santiago 3:2 U, ofendemos
c. Santiago 3:2 Lit., palabra
d. Santiago 3:4 Lit., el impulso
e. Santiago 3:6 Gr., guéenna
f. Santiago 3:6 Lit., la rueda
g. Santiago 3:6 O, existencia, u, origen
h. Santiago 3:7 Lit., naturaleza
i. Santiago 3:7 Lit., naturaleza
j. Santiago 3:14 O, rivalidad
k. Santiago 3:15 O, no espiritual
l. Santiago 3:15 O, endemoniada
m. Santiago 3:16 O, rivalidad
n. Santiago 3:17 O, razonable
o. Santiago 3:18 Lit., Y el fruto de la justicia
p. Santiago 3:18 O, para

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