miércoles, 18 de mayo de 2016

Apocalipsis - Capítulo 9


La quinta trompeta

1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, y se le dio la llave del pozo del abismo. 
2 Cuando abrió el pozo del abismo, subió humo del pozo como el humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. 
3 Y del humo salieron langostas sobre[a] la tierra, y se les dio poder como tienen poder[b] los escorpiones de la tierra. 
4 Se les dijo que no dañaran la hierba de la tierra, ni ninguna cosa verde, ni ningún árbol, sino sólo a los hombres que no tienen el sello de Dios en la frente. 
5 No se les permitió matar a nadie[c], sino atormentarlos por cinco meses; y su tormento era como el tormento de un escorpión cuando pica[d] al hombre. 
6 En aquellos días los hombres buscarán la muerte y no la hallarán; y ansiarán morir, y la muerte huirá[e] de ellos. 
7 Y el aspecto[f] de las langostas era semejante al de caballos dispuestos para la batalla, y sobre sus cabezas tenían como coronas que parecían de oro, y sus caras eran como rostros humanos. 
8 Tenían cabellos como cabellos de mujer, y sus dientes eran como de leones. 
9 También tenían corazas como corazas de hierro; y el ruido de sus alas era como el estruendo de carros, de muchos caballos que se lanzan a la batalla. 
10 Tienen colas parecidas a escorpiones, y aguijones; y en sus colas está su poder para hacer daño a los hombres por cinco meses. 
11 Tienen sobre ellos por rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón[g], y en griego se llama Apolión[h].

12 El primer ¡ay! ha pasado; he aquí, aún vienen dos ayes después de estas cosas.


La sexta trompeta

13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz que salía de los cuatro[i] cuernos del altar de oro que está delante de Dios, 
14 y decía al sexto ángel que tenía la trompeta: Suelta a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates. 
15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que habían sido preparados para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la tercera parte de la humanidad[j]. 
16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era de doscientos millones; yo escuché su número. 
17 Y así es como vi[k] en la visión los caballos y a los que los montaban: los jinetes tenían corazas color de fuego, de jacinto[l] y de azufre; las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salía fuego, humo y azufre. 
18 La tercera parte de la humanidad[m] fue muerta por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas. 
19 Porque el poder de los caballos está en su boca y en sus colas; pues sus colas son semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas hacen daño. 
20 Y el resto de la humanidad[n], los que no fueron muertos por estas plagas, no se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de[o] adorar a los demonios y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni andar; 
21 y no se arrepintieron de sus homicidios ni de sus hechicerías ni de su inmoralidad[p] ni de sus robos.

Pie de notas:

a. Apocalipsis 9:3 Lit., hacia
b. Apocalipsis 9:3 O, como el poder que tienen
c. Apocalipsis 9:5 Lit., Y se les concedió no matarlos
d. Apocalipsis 9:5 Lit., hiere
e. Apocalipsis 9:6 Lit., huye
f. Apocalipsis 9:7 Lit., las apariencias
g. Apocalipsis 9:11 I.e., Destrucción
h. Apocalipsis 9:11 I.e., Destructor
i. Apocalipsis 9:13 Algunos mss. antiguos no incluyen: cuatro
j. Apocalipsis 9:15 Lit., los hombres
k. Apocalipsis 9:17 Lit., así vi
l. Apocalipsis 9:17 O, zafiro
m. Apocalipsis 9:18 Lit., los hombres
n. Apocalipsis 9:20 Lit., los hombres
o. Apocalipsis 9:20 Lit., para no
p. Apocalipsis 9:21 O, fornicación

Capítulos de Apocalipsis

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