jueves, 16 de junio de 2016

2 Samuel - Capítulo 7



Promesa del Señor a David

1 Sucedió que cuando el rey ya moraba en su casa, y el Señor le había dado descanso de sus enemigos por todos lados, 
2 el rey dijo al profeta Natán: Mira, yo habito en una casa de cedro, pero el arca de Dios mora en medio de cortinas. 
3 Entonces Natán dijo al rey: Ve, haz todo lo que está en tu corazón, porque el Señor está contigo. 
4 Y sucedió que esa misma noche la palabra del Señor vino a Natán, diciendo: 
5 Ve y di a mi siervo David: “Así dice el Señor: ‘¿Eres tú el que me va a edificar una casa para morar en ella? 
6 ‘Pues no he morado en una casa desde el día en que saqué de Egipto a los hijos de Israel hasta hoy, sino que he andado errante en una tienda, en un tabernáculo[a]. 
7 ‘Dondequiera que he ido con todos los hijos de Israel, ¿hablé palabra a alguna de las tribus de Israel, a la cual haya ordenado que pastoreara a mi pueblo Israel, diciendo: “¿Por qué no me habéis edificado una casa de cedro?”’” 
8 Ahora pues, así dirás a mi siervo David: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Yo te tomé del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueras príncipe sobre mi pueblo Israel. 
9 ‘Y he estado contigo por dondequiera que has ido y he exterminado[b] a todos tus enemigos de delante de ti, y haré de ti un gran nombre como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 
10 ‘Asignaré también un lugar para mi pueblo Israel, y lo plantaré allí a fin de que habite en su propio lugar y no sea perturbado de nuevo, ni los aflijan más los malvados[c] como antes, 
11 y como desde el día en que ordené que hubiera jueces sobre mi pueblo Israel; te daré reposo de todos tus enemigos, y el Señor también te hace saber que el Señor te edificará una casa[d]. 
12 ‘Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente[e] después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. 
13 ‘El edificará casa a mi nombre, y yo estableceré el trono de su reino para siempre. 
14 ‘Yo seré padre para él y él será hijo para mí. Cuando cometa iniquidad, lo corregiré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres, 
15 pero mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Saúl a quien quité de delante de ti. 
16 ‘Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de mí[f]; tu trono será establecido para siempre.’” 
17 Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

18 Entonces el rey David entró y se sentó delante del Señor y dijo: ¿Quién soy yo, oh Señor Dios[g], y qué es mi casa para que me hayas traído hasta aquí? 
19 Y aun esto fue insignificante ante tus ojos, oh Señor Dios, pues también has hablado de la casa de tu siervo concerniente a un futuro lejano. Y esta es la ley de los hombres[h], oh Señor Dios. 
20 ¿Y qué más podría decirte David? Pues tú conoces a tu siervo, oh Señor Dios. 
21 A causa de tu palabra, conforme a tu propio corazón, tú has hecho toda esta grandeza, para que lo sepa tu siervo. 
22 Oh Señor Dios, por eso tú eres grande; pues no hay nadie como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos. 
23 ¿Y qué otra nación en la tierra es como tu pueblo Israel, al cual viniste[i] a redimir para ti[j] como pueblo, a fin de darte[k] un nombre, y hacer grandes cosas a su favor y cosas portentosas para tu tierra, ante tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de naciones y de sus dioses? 
24 Pues tú has establecido para ti a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, has venido a ser su Dios. 
25 Y ahora, oh Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado acerca de tu siervo y acerca de su casa, y haz según has hablado. 
26 Y sea engrandecido tu nombre para siempre, al decirse: “El Señor de los ejércitos es Dios sobre Israel”; y que la casa de tu siervo David sea establecida delante de ti. 
27 Porque tú, oh Señor de los ejércitos, Dios de Israel, has revelado a[l] tu siervo, diciendo: “Yo te edificaré casa”; por tanto, tu siervo ha hallado ánimo para elevar[m] esta oración a ti. 
28 Ahora pues, oh Señor Dios, tú eres Dios, tus palabras son verdad y tú has prometido[n] este bien a tu siervo. 
29 Y ahora, ten a bien bendecir la casa de tu siervo, a fin de que permanezca[o] para siempre delante de ti; porque tú, oh Señor Dios, has hablado y con tu bendición será bendita para siempre la casa de tu siervo.

Pie de notas:

a. 2 Samuel 7:6 O, una morada
b. 2 Samuel 7:9 Lit., cortado
c. 2 Samuel 7:10 Lit., hijos de maldad
d. 2 Samuel 7:11 I.e., una dinastía, y así en el vers. 27
e. 2 Samuel 7:12 Lit., simiente
f. 2 Samuel 7:16 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., ti
g. 2 Samuel 7:18 Heb., YHWH, generalmente traducido SEÑOR, y así en el resto del cap.
h. 2 Samuel 7:19 O, costumbre del hombre
i. 2 Samuel 7:23 Lit., Dios vino
j. 2 Samuel 7:23 Lit., para sí
k. 2 Samuel 7:23 Lit., darse
l. 2 Samuel 7:27 Lit., has destapado el oído de
m. 2 Samuel 7:27 Lit., ha hallado su corazón para orar
n. 2 Samuel 7:28 Lit., hablado
o. 2 Samuel 7:29 Lit., esté

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