domingo, 31 de julio de 2016

1 Reyes - Capítulo 18



Encuentro de Elías y Acab

1 Y sucedió que después de muchos días, la palabra del Señor vino a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y enviaré lluvia sobre la faz de la tierra. 
2 Y Elías fue a mostrarse a Acab. Y el hambre era intensa en Samaria. 
3 Y Acab llamó a Abdías que era mayordomo de[a] la casa. (Y Abdías temía[b] en gran manera al Señor; 
4 pues sucedió que cuando Jezabel destruyó[c] a los profetas del Señor, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustentó con pan y agua.) 
5 Entonces Acab dijo a Abdías: Ve por la tierra a todas las fuentes de agua y a todos los valles[d]; quizá hallaremos hierba y conservaremos con vida los caballos y los mulos, y no tendremos que matar[e] parte del ganado. 
6 Y dividieron la tierra entre ellos para recorrerla; Acab se fue solo por un camino, y Abdías se fue solo por otro.

7 Y estando Abdías en el camino, he aquí, Elías le salió al encuentro[f], y Abdías lo reconoció y cayó sobre su rostro, y dijo: ¿Eres tú Elías, mi señor? 
8 Y él le respondió: Yo soy. Ve, di a tu señor: “Aquí está Elías.” 
9 Y él dijo: ¿Qué pecado he cometido[g], que entregas a tu siervo en manos de Acab para que me mate? 
10 Vive el Señor tu Dios, que no hay nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte; y cuando decían: “No está aquí”, hacía jurar al reino o a la nación que no te habían hallado. 
11 Y ahora dices: “Ve, di a tu señor: ‘Aquí está Elías.’” 
12 Y sucederá que cuando te deje, el Espíritu del Señor te llevará adonde yo no sepa; así que cuando yo vaya y se lo diga a Acab y él no pueda encontrarte, me matará, aunque yo tu siervo he temido[h] al Señor desde mi juventud. 
13 ¿No le han contado a mi señor lo que hice cuando Jezabel mató a los profetas del Señor, que escondí a cien[i] de los profetas del Señor de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustenté con pan y agua? 
14 Y ahora dices: “Ve, di a tu señor: ‘Aquí está Elías’”; entonces me matará. 
15 Y Elías dijo: Vive el Señor de los ejércitos, delante de quien estoy, que hoy ciertamente me mostraré a él.

16 Abdías fue al encuentro de Acab, y le dio aviso; y Acab fue al encuentro de Elías. 
17 Y sucedió que cuando Acab vio a Elías, Acab le dijo: ¿Eres tú, perturbador de Israel? 
18 Y él respondió: Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque habéis abandonado los mandamientos del Señor y habéis seguido a los baales. 
19 Ahora pues, envía a reunir conmigo a todo Israel en el monte Carmelo, junto con cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de la Asera que comen a la mesa de Jezabel.


Elías y los profetas de Baal

20 Acab envió mensaje a todos los hijos de Israel y reunió a los profetas en el monte Carmelo. 
21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre[j] dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra. 
22 Entonces Elías dijo al pueblo: Solo yo he quedado como profeta del Señor, pero los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta hombres. 
23 Que nos den, pues, dos novillos; que escojan un novillo para ellos y lo despedacen, y lo coloquen sobre la leña, pero que no le pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro novillo y lo colocaré sobre la leña, y no le pondré fuego. 
24 Entonces invocad el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre del Señor; y el Dios que responda por fuego, ése es Dios. Y todo el pueblo respondió y dijo: La idea es buena.

25 Y Elías dijo a los profetas de Baal: Escoged un novillo para vosotros y preparadlo primero, pues sois los más, e invocad el nombre de vuestro dios, pero no le pongáis fuego. 
26 Entonces tomaron el novillo que les dieron[k] y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: Oh Baal, respóndenos. Pero no hubo voz ni nadie respondió. Y danzaban[l] alrededor del altar que habían hecho[m]. 
27 Y sucedió que ya al mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía: Clamad en voz alta, pues es un dios; tal vez estará meditando o se habrá desviado, o estará de viaje, quizá esté dormido y habrá que despertarlo. 
28 Y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos. 
29 Y sucedió que pasado el mediodía, se pusieron a gritar frenéticamente[n] hasta la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde; pero no hubo voz, ni nadie respondió ni nadie hizo caso[o].

30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se acercó a él. Y reparó el altar del Señor que había sido derribado. 
31 Elías tomó doce piedras conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra del Señor, diciendo: Israel será tu nombre. 
32 Y con las piedras edificó un altar en el nombre del Señor, e hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas[p] de semilla. 
33 Dispuso después la leña, cortó el novillo en pedazos y lo colocó sobre la leña. 
34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Después dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez. Y añadió: Hacedlo por tercera vez; y lo hicieron por tercera vez. 
35 El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja de agua. 
36 Y sucedió que a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde, el profeta Elías se acercó y dijo: Oh Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuya. 
37 Respóndeme, oh Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh Señor, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones. 
38 Entonces cayó el fuego del Señor, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja. 
39 Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: El Señor, El es Dios; el Señor, El es Dios. 
40 Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, que no se escape ninguno de ellos. Los prendieron, y Elías los hizo bajar al torrente Cisón y allí los degolló.


Fin de la sequía

41 Y Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque se oye el estruendo de mucha lluvia. 
42 Acab subió a comer y a beber, pero Elías subió a la cumbre del Carmelo; y allí se agachó en tierra y puso su rostro entre las rodillas. 
43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el[q] mar. Y él subió, miró y dijo: No hay nada. Y Elías dijo siete veces: Vuelve a mirar. 
44 Y sucedió que a la séptima vez, él dijo: He aquí, una nube tan pequeña como la mano[r] de un hombre sube del mar. Y dijo: Sube, y di a Acab: “Prepara[s] tu carro y desciende, para que la fuerte lluvia no te detenga.” 
45 Y sucedió que al poco tiempo, el cielo se oscureció con nubes y viento, y hubo gran lluvia. Y Acab montó en su carro y fue a Jezreel. 
46 Y la mano del Señor estaba sobre Elías, el cual ciñó sus lomos y corrió delante de Acab hasta[t] Jezreel.

Pie de notas:

a. 1 Reyes 18:3 Lit., que estaba sobre
b. 1 Reyes 18:3 O, reverenciaba
c. 1 Reyes 18:4 Lit., cortó
d. 1 Reyes 18:5 O, arroyos
e. 1 Reyes 18:5 Lit., cortar
f. 1 Reyes 18:7 Lit., a encontrarlo
g. 1 Reyes 18:9 Lit., ¿Qué he pecado yo
h. 1 Reyes 18:12 O, reverenciado
i. 1 Reyes 18:13 Lit., cien hombres
j. 1 Reyes 18:21 Lit., cojearéis sobre
k. 1 Reyes 18:26 Lit., les dio
l. 1 Reyes 18:26 Lit., cojeaban; i.e., un tipo de danza ceremonial
m. 1 Reyes 18:26 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., que él había hecho
n. 1 Reyes 18:29 Lit., profetizaron
o. 1 Reyes 18:29 Lit., ni hubo atención
p. 1 Reyes 18:32 Heb., seah; un seah equivale aprox. a 7.3 litros
q. 1 Reyes 18:43 Lit., camino del
r. 1 Reyes 18:44 Lit., palma
s. 1 Reyes 18:44 Lit., Ata, unce
t. 1 Reyes 18:46 Lit., hasta tu entrada a

Capítulos de 1 Reyes

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