viernes, 22 de julio de 2016

1 Reyes - Capítulo 2



Ultimas palabras de David

1 Y acercándose los días de la muerte de David, dio órdenes a su hijo Salomón, diciendo: 
2 Yo voy por el camino de todos en la tierra. Sé, pues, fuerte y sé hombre. 
3 Guarda los mandatos del Señor tu Dios, andando en sus caminos, guardando sus estatutos, sus mandamientos, sus ordenanzas y sus testimonios, conforme a lo que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y dondequiera que vayas[a], 
4 para que el Señor cumpla la promesa que me hizo[b], diciendo: “Si tus hijos guardan su camino, andando delante de mí con fidelidad[c], con todo su corazón y con toda su alma, no te faltará[d] hombre sobre el trono de Israel.” 
5 También sabes lo que me hizo Joab, hijo de Sarvia, lo que hizo a los dos comandantes de los ejércitos de Israel, a Abner, hijo de Ner, y a Amasa, hijo de Jeter, a los cuales mató; también derramó[e] sangre de guerra en tiempo de paz. Y puso sangre de guerra en el cinturón que lo ceñía y en las sandalias que tenía en sus pies. 
6 Haz, pues, conforme a tu sabiduría, y no permitas que sus canas desciendan al Seol[f] en paz. 
7 Mas muestra bondad a los hijos de Barzilai galaadita, y que estén entre los que comen a tu mesa; porque ellos me ayudaron[g] cuando huía de tu hermano Absalón. 
8 Y he aquí, está contigo Simei, hijo de Gera, benjamita de Bahurim; él fue el que me maldijo con una terrible[h] maldición el día que yo iba a Mahanaim. Mas cuando descendió a mi encuentro en el Jordán, le juré por el Señor, diciendo: “No te mataré a espada.” 
9 Pero ahora, no lo dejes sin castigo, porque eres hombre sabio; sabrás lo que debes hacer con él y harás que desciendan sus canas con sangre al Seol.

10 Y durmió David con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David. 
11 Los días que David reinó sobre Israel fueron cuarenta años: siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalén. 
12 Salomón se sentó en el trono de David su padre y su reino se afianzó en gran manera.


Salomón consolida su reino

13 Entonces Adonías, hijo de Haguit, vino a Betsabé, madre de Salomón; y ella le dijo: ¿Vienes en paz? Y él respondió: En paz. 
14 Y añadió: Tengo algo que decirte[i]. Y ella dijo: Habla. 
15 Y él dijo: Tú sabes que el reino era mío y que todo Israel esperaba que yo fuera rey[j]; pero el reino ha cambiado de manos y ha venido a ser de mi hermano, porque por voluntad del Señor era suyo. 
16 Ahora yo te hago una petición, no me la niegues[k]. Y ella le dijo: Habla. 
17 El entonces dijo: Te ruego que hables al rey Salomón, pues él no te lo negará, para que me dé por mujer a Abisag sunamita. 
18 Y Betsabé dijo: Muy bien; hablaré por ti al rey.

19 Betsabé fue al rey Salomón para hablarle por Adonías. El rey se levantó a recibirla, se inclinó delante de ella, y se sentó en su trono; hizo colocar un trono para la madre del rey y ella se sentó a su diestra. 
20 Entonces ella dijo: Te hago una pequeña petición; no me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, porque no te la negaré. 
21 Y ella dijo: Que se dé a Abisag sunamita por mujer a tu hermano Adonías. 
22 El rey Salomón respondió, y dijo a su madre: ¿Por qué pides a Abisag sunamita para Adonías? Pide para él también el reino, pues es mi hermano mayor, y con él están el sacerdote Abiatar y Joab, hijo de Sarvia. 
23 Y el rey Salomón juró por el Señor, diciendo: Así me haga Dios y aun más, si Adonías no ha hablado esta palabra contra su propia vida[l]. 
24 Ahora pues, vive el Señor que me ha confirmado y me ha puesto en el trono de mi padre David, y que me ha hecho una casa[m] como había prometido[n], que Adonías morirá hoy mismo. 
25 El rey Salomón envió a[o] Benaía, hijo de Joiada, y éste arremetió contra Adonías[p] y lo mató[q].

26 Entonces dijo el rey al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tu campo, porque mereces morir[r]; pero no te daré muerte en esta ocasión[s] porque llevaste el arca del Señor Dios[t] delante de mi padre David, y porque fuiste afligido con todas las cosas con que mi padre fue afligido. 
27 Así Salomón privó[u] a Abiatar de ser sacerdote del Señor, para que se cumpliera la palabra que el Señor había hablado acerca de la casa de Elí en Silo.

28 Cuando las noticias llegaron a Joab (porque Joab había seguido a Adonías, aunque no había seguido a Absalón), Joab huyó a la tienda del Señor y se asió de los cuernos del altar. 
29 Y se le informó al rey Salomón que Joab había huido a la tienda del Señor, y[v] que estaba junto al altar. Entonces Salomón envió a Benaía, hijo de Joiada, diciendo: Ve y arremete contra él. 
30 Benaía entró en la tienda del Señor y le dijo: Así ha dicho el rey: “Sal de ahí.” Pero él dijo: No, pues moriré aquí. Benaía llevó la respuesta[w] al rey, diciendo: Así habló Joab y así me respondió. 
31 Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; arremete contra él, mátalo y entiérralo, para que quites de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab derramó sin causa. 
32 El Señor hará volver su sangre sobre su propia cabeza, porque él arremetió contra dos hombres más justos y mejores que él y los mató a espada sin que mi padre David lo supiera: a Abner, hijo de Ner, comandante del ejército de Israel, y a Amasa, hijo de Jeter, comandante del ejército de Judá. 
33 Su sangre, pues, recaerá sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia[x] para siempre; pero para David y su descendencia[y], para su casa y su trono, haya paz de parte del Señor para siempre. 
34 Entonces subió Benaía, hijo de Joiada, arremetió contra él y lo mató; y fue sepultado en su casa en el desierto. 
35 En su lugar el rey nombró sobre el ejército a Benaía, hijo de Joiada, y el rey nombró al sacerdote Sadoc en lugar de Abiatar.

36 Después el rey envió a llamar a Simei, y le dijo: Edifícate una casa en Jerusalén, vive ahí y no salgas de allí a ninguna parte. 
37 Porque el día que salgas y pases el torrente Cedrón, ten por cierto que sin duda morirás; tu sangre recaerá[z] sobre tu cabeza. 
38 Entonces Simei dijo al rey: La palabra es buena; como ha dicho el rey mi señor, así lo hará tu siervo. Y vivió Simei en Jerusalén muchos días.

39 Pero aconteció al cabo de tres años, que dos de los siervos de Simei huyeron a Aquis, hijo de Maaca, rey de Gat. Le avisaron a Simei, diciéndole: He aquí, tus siervos están en Gat. 
40 Simei se levantó, ensilló su asno y fue a Gat a ver a Aquis para buscar a sus siervos. Fue, pues, Simei y trajo sus siervos de Gat. 
41 Pero informaron a Salomón que Simei había ido de Jerusalén hasta Gat y había vuelto. 
42 Entonces el rey envió a llamar a Simei y le dijo: ¿No te hice jurar por el Señor y te advertí seriamente, diciendo: “El día que salgas y vayas a cualquier parte, ten por seguro que ciertamente morirás”? Y tú me dijiste: “La palabra que he oído es buena.” 
43 ¿Por qué, entonces, no guardaste el juramento del Señor y el mandamiento que te impuse[aa]? 
44 Dijo además el rey a Simei: Tú sabes todo el mal que hiciste a mi padre David, que tú reconoces en tu corazón[ab]; el Señor, pues, hará recaer tu mal sobre tu propia cabeza. 
45 Pero el rey Salomón será bendito, y el trono de David será firme delante del Señor para siempre. 
46 Entonces el rey mandó a Benaía, hijo de Joiada, y éste salió y arremetió contra Simei[ac] y lo mató[ad]. Así fue confirmado el reino en las manos de Salomón.

Pie de notas:

a. 1 Reyes 2:3 Lit., que te vuelvas
b. 1 Reyes 2:4 Lit., su palabra que habló de mí
c. 1 Reyes 2:4 O, verdad
d. 1 Reyes 2:4 Lit., diciendo: no te será cortado
e. 1 Reyes 2:5 Lit., hizo
f. 1 Reyes 2:6 I.e., región de los muertos
g. 1 Reyes 2:7 Lit., se me acercaron
h. 1 Reyes 2:8 O, dolorosa
i. 1 Reyes 2:14 Lit., palabra para ti
j. 1 Reyes 2:15 Lit., ponía su rostro en mí para reinar
k. 1 Reyes 2:16 Lit., no hagas (hará) volver mi (tu) rostro, y así en los vers. 17 y 20
l. 1 Reyes 2:23 Lit., alma
m. 1 Reyes 2:24 I.e., una dinastía
n. 1 Reyes 2:24 O, dicho
o. 1 Reyes 2:25 Lit., envió por mano de
p. 1 Reyes 2:25 Lit., él
q. 1 Reyes 2:25 Lit., y murió
r. 1 Reyes 2:26 Lit., eres hombre de muerte
s. 1 Reyes 2:26 Lit., este día
t. 1 Reyes 2:26 Heb., YHWH, generalmente traducido SEÑOR
u. 1 Reyes 2:27 Lit., expulsó
v. 1 Reyes 2:29 Lit., y he aquí
w. 1 Reyes 2:30 Lit., palabra
x. 1 Reyes 2:33 Lit., simiente
y. 1 Reyes 2:33 Lit., simiente
z. 1 Reyes 2:37 Lit., será
aa. 1 Reyes 2:43 Lit., mandé
ab. 1 Reyes 2:44 Lit., que tu corazón reconoce
ac. 1 Reyes 2:46 Lit., él
ad. 1 Reyes 2:46 Lit., y murió

Capítulos de 1 Reyes

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