martes, 27 de septiembre de 2016

2 Reyes - Capítulo 5


Eliseo y Naamán

1 Y Naamán, capitán del ejército del rey de Aram, era un gran hombre delante de su señor y tenido en alta estima, porque por medio de él el Señor había dado la victoria[a] a Aram. También el hombre era un guerrero valiente, pero leproso. 
2 Y habían salido los arameos en bandas y habían tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio[b] de la mujer de Naamán. 
3 Y ella dijo a su señora: ¡Ah, si mi señor estuviera con el[c] profeta que está en Samaria! El entonces lo curaría de su lepra. 
4 Y Naamán entró y habló a su señor, diciendo: Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel. 
5 Entonces el rey de Aram dijo: Ve ahora[d], y enviaré una carta al rey de Israel. Y él fue y llevó consigo diez talentos[e] de plata y seis mil siclos[f] de oro y diez mudas de ropa. 
6 También llevó al rey de Israel la carta que decía[g]: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aquí, verás que te he enviado a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra. 
7 Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Acaso soy yo Dios, para dar muerte y para dar vida, para que éste me mande a decir que cure a un hombre de su lepra? Pero considerad ahora, y ved cómo busca pleito conmigo[h].

8 Y[i] al oír Eliseo, el hombre de Dios, que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió aviso al rey diciendo: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga él a mí ahora, y sabrá que hay profeta en Israel. 
9 Vino, pues, Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a la entrada de la casa de Eliseo. 
10 Y Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate en el Jordán siete veces, y tu carne se te restaurará, y quedarás limpio. 
11 Pero Naamán se enojó, y se iba diciendo: He aquí, yo pensé[j]: “Seguramente él vendrá[k] a mí, y se detendrá e invocará el nombre del Señor su Dios, moverá su mano sobre la parte enferma y curará la lepra[l].” 
12 ¿No son el Abaná[m] y el Farfar, ríos de Damasco, mejor que todas las aguas de Israel? ¿No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta, y se fue enfurecido. 
13 Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: “Lávate, y quedarás limpio”! 
14 Entonces él bajó y se sumergió siete veces en el Jordán conforme a la palabra del hombre de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio.

15 Y regresó al hombre de Dios con[n] toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente[o] de tu siervo. 
16 Pero él respondió: Vive el Señor, delante de quien estoy, que no aceptaré nada. Y Naamán le insistió para que lo recibiera, pero él rehusó. 
17 Y Naamán dijo: Pues si no, te ruego que de esta tierra, se le dé a tu siervo la carga de un par de mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá holocausto ni sacrificará a otros dioses, sino al Señor. 
18 Que el Señor perdone a tu siervo en esto: Cuando mi señor entre en el templo[p] de Rimón para adorar allí y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo[q] de Rimón cuando tenga que adorar allí[r], que el Señor perdone a tu siervo por esto. 
19 Y él le dijo: Vete en paz. Y se alejó de él a cierta distancia.

20 Pero Giezi, criado de Eliseo, el hombre de Dios, dijo para sí: He aquí, mi señor ha dispensado a este Naamán arameo al no[s] recibir de sus manos lo que él trajo. Vive el Señor que correré tras él y tomaré algo de él. 
21 Y Giezi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio a uno corriendo tras él, bajó de su carro a encontrarle, y dijo: ¿Está todo bien? 
22 Y él dijo: Todo está bien. Mi señor me ha enviado, diciendo: “He aquí, en este momento dos jóvenes de los hijos de los profetas han venido a mí de la región montañosa de Efraín. Te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa.” 
23 Y Naamán dijo: Dígnate aceptar dos talentos. Y le insistió y ató dos talentos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entregó a dos de sus criados; y éstos los llevaron delante de él. 
24 Cuando llegó al monte[t], los tomó de sus manos y los guardó en la casa, luego despidió a los hombres y ellos se fueron. 
25 Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿Dónde has estado, Giezi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. 
26 Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? 
27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes[u] para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.

Pie de notas:

a. 2 Reyes 5:1 O, salvación
b. 2 Reyes 5:2 Lit., estaba delante
c. 2 Reyes 5:3 Lit., delante del
d. 2 Reyes 5:5 Lit., Ve, entra
e. 2 Reyes 5:5 Un talento equivale aprox. a 34 kg.
f. 2 Reyes 5:5 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos
g. 2 Reyes 5:6 Lit., diciendo
h. 2 Reyes 5:7 Lit., está buscando ocasión contra mí
i. 2 Reyes 5:8 Lit., Y sucedió que
j. 2 Reyes 5:11 Lit., dije
k. 2 Reyes 5:11 Lit., saldrá
l. 2 Reyes 5:11 Lit., al leproso
m. 2 Reyes 5:12 Muchos mss. dicen: Amaná
n. 2 Reyes 5:15 Lit., él y
o. 2 Reyes 5:15 Lit., una bendición
p. 2 Reyes 5:18 Lit., casa
q. 2 Reyes 5:18 Lit., casa
r. 2 Reyes 5:18 Lit., en la casa
s. 2 Reyes 5:20 Lit., de
t. 2 Reyes 5:24 Heb., Ofel
u. 2 Reyes 5:27 Lit., tu simiente

Capítulos de 2 Reyes

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