miércoles, 28 de septiembre de 2016

2 Reyes - Capítulo 6


Eliseo y el hacha perdida

1 Y los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: Mira[a], el lugar en que habitamos contigo[b] es muy estrecho para nosotros. 
2 Te rogamos que nos dejes ir al Jordán, para que cada uno de nosotros tome de allí una viga, y nos hagamos allí un lugar donde habitar. Y él dijo: Id. 
3 Entonces uno dijo: Te rogamos que consientas en ir con tus siervos. Y él respondió: Yo iré. 
4 Fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron árboles. 
5 Pero sucedió que cuando uno de ellos estaba derribando un tronco, el hierro del hacha se le cayó al agua; y gritó, y dijo: ¡Ah, señor mío, era prestado! 
6 Entonces el hombre de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y cuando le mostró el lugar, cortó un palo y lo echó allí, e hizo flotar el hierro. 
7 Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano y lo tomó.


Eliseo y los arameos

8 Y el rey de Aram estaba en guerra con Israel; y consultó[c] con sus siervos, diciendo: En tal y tal lugar estará mi campamento. 
9 Y el hombre de Dios envió palabra al rey de Israel, diciendo: Guárdate de no pasar por tal lugar, porque los arameos van a bajar allí. 
10 Entonces el rey de Israel envió gente al lugar que el hombre de Dios le había dicho; así que, al prevenirlo él, se cuidó de ir allí, y esto no una ni dos veces. 
11 Y se enfureció el corazón del rey de Aram por este hecho; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me vais a revelar quién de los nuestros está a favor del rey de Israel? 
12 Y uno de sus siervos dijo: No, rey señor mío, sino que Eliseo, el profeta que está en Israel, le dice al rey de Israel las palabras que tú hablas en el interior de tu alcoba. 
13 Y él dijo: Id y ved donde está, y enviaré a prenderlo. Y le avisaron, diciendo: He aquí, está en Dotán. 
14 Entonces envió allá caballos, carros y un gran ejército; y llegaron de noche y cercaron la ciudad.

15 Y cuando el que servía al hombre de Dios se levantó temprano y salió, he aquí que un ejército con caballos y carros rodeaba la ciudad. Y su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué[d] haremos? 
16 Y él respondió: No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos. 
17 Eliseo entonces oró, y dijo: Oh Señor, te ruego que abras sus ojos para que vea. Y el Señor abrió los ojos del criado, y miró, y he aquí que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo. 
18 Cuando descendieron hacia él los arameos, Eliseo oró al Señor, y dijo: Te ruego que hieras a esta gente[e] con ceguera. Y El los hirió con ceguera conforme a la palabra de Eliseo. 
19 Entonces Eliseo les dijo: No es éste el camino, ni es ésta la ciudad; seguidme y yo os guiaré al hombre que buscáis. Y los llevó a Samaria.

20 Y sucedió que cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Oh Señor, abre los ojos de éstos para que vean. Y el Señor abrió sus ojos y vieron; y he aquí que estaban en medio de Samaria. 
21 Cuando el rey de Israel los vio, dijo a Eliseo: ¿Los mato[f], padre mío? ¿Los mato[g]? 
22 Y él respondió: No los mates[h]. ¿Matarías[i] a los que has tomado cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua para que coman y beban y se vuelvan a su señor. 
23 Entonces les preparó un gran banquete; y después que comieron y bebieron, los despidió, y se volvieron a su señor. Y las bandas armadas de arameos no volvieron a entrar más en la tierra de Israel.


Hambre por el sitio de Samaria

24 Y aconteció que después de esto, Ben-adad, rey de Aram, reunió a todo su ejército, y subió y sitió a Samaria. 
25 Y hubo gran hambre en Samaria; y he aquí, la sitiaron, hasta que la cabeza de un asno se vendía por[j] ochenta siclos[k] de plata, y la cuarta parte de un cab[l] de estiércol de paloma por cinco siclos de plata. 
26 Pasando el rey de Israel por la muralla, una mujer le gritó, diciendo: ¡Ayúdame, oh rey señor mío! 
27 Y él respondió: Si el Señor no te ayuda[m], ¿de dónde te podré ayudar? ¿De la era o del lagar? 
28 Y el rey le dijo: ¿Qué te pasa?[n] Y ella respondió: Esta mujer me dijo: “Da tu hijo para que lo comamos hoy, y mi hijo lo comeremos mañana.” 
29 Así que cocimos a mi hijo y nos lo comimos; y al día siguiente, le dije a ella: “Da tu hijo, para que lo comamos”; pero ella ha escondido a su hijo. 
30 Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la mujer, rasgó sus vestidos y como él pasaba por la muralla, la gente miró, y vio[o] que interiormente, llevaba cilicio sobre su cuerpo[p]. 
31 Entonces él dijo: Así me haga Dios, y aun me añada, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, se mantiene sobre sus hombros[q] hoy.

32 Y Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con él. Y el rey envió a un hombre de los que estaban en su presencia; pero antes de que el mensajero llegara a Eliseo[r], éste dijo a los ancianos: ¿Veis cómo este hijo de asesino ha enviado a cortarme la cabeza? Mirad, cuando el mensajero llegue, cerrad la puerta y mantenedla cerrada contra él[s]. ¿No se oye tras él el ruido de los pasos[t] de su señor? 
33 Estaba aún hablando con ellos, cuando he aquí que el mensajero descendió a él, y le dijo: Mira, este mal viene del Señor; ¿por qué he de esperar más en el Señor?

Pie de notas:

a. 2 Reyes 6:1 Lit., He aquí, ahora
b. 2 Reyes 6:1 Lit., delante de ti
c. 2 Reyes 6:8 Lit., tomó consejo
d. 2 Reyes 6:15 Lit., ¿Cómo
e. 2 Reyes 6:18 Lit., nación
f. 2 Reyes 6:21 Lit., ¿Heriré
g. 2 Reyes 6:21 Lit., ¿Heriré
h. 2 Reyes 6:22 Lit., hieras
i. 2 Reyes 6:22 Lit., ¿Herirías
j. 2 Reyes 6:25 Lit., era
k. 2 Reyes 6:25 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos
l. 2 Reyes 6:25 Un cab equivale aprox. a dos litros
m. 2 Reyes 6:27 Lit., No, que el SEÑOR te ayude
n. 2 Reyes 6:28 Lit., ¿Qué a ti?
o. 2 Reyes 6:30 Lit., he aquí
p. 2 Reyes 6:30 Lit., carne
q. 2 Reyes 6:31 Lit., sobre él
r. 2 Reyes 6:32 Lit., él
s. 2 Reyes 6:32 Lit., empujadlo con la puerta
t. 2 Reyes 6:32 Lit., pies

Capítulos de 2 Reyes

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