sábado, 31 de diciembre de 2016

2 Crónicas - Capítulo 34


Reinado de Josías

1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén. 
2 E hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en los caminos de su padre David; no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda. 
3 Porque en el octavo año de su reinado, siendo aún joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David; y en el año doce empezó a purificar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, de las Aseras[a], de las imágenes talladas y de las imágenes fundidas. 
4 Y derribaron en su presencia los altares de los baales; destrozó los altares del incienso[b] que estaban puestos en alto, encima de ellos; despedazó también las Aseras, las imágenes talladas y las imágenes fundidas y las redujo a polvo, y lo esparció sobre las sepulturas de los que les habían ofrecido sacrificios. 
5 Entonces quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares y purificó a Judá y a Jerusalén. 
6 Y en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta en Neftalí, y en sus ruinas alrededor, 
7 derribó también los altares y redujo a polvo las Aseras y las imágenes talladas, y destrozó todos los altares de incienso[c] por todas las tierras de Israel. Y regresó a Jerusalén.

8 Y en el año dieciocho de su reinado, cuando había purificado la tierra y la casa, envió a Safán, hijo de Azalía, y a Maasías, un oficial de la ciudad, y a Joa, hijo de Joacaz, escriba, para que repararan la casa del Señor su Dios. 
9 Y vinieron ellos al sumo sacerdote Hilcías y le entregaron el dinero que había sido traído a la casa de Dios, y que los levitas guardianes del umbral habían recogido de[d] Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, y de todo Judá y Benjamín y de los habitantes de Jerusalén. 
10 Y lo entregaron en manos de los obreros que estaban encargados de la casa del Señor; y los obreros que trabajaban en la casa del Señor lo usaron[e] para restaurar y reparar la casa. 
11 Ellos a su vez lo dieron a los carpinteros y a los constructores para comprar piedra de cantería y maderas para trabazones, y hacer vigas para los edificios[f] que los reyes de Judá habían dejado que se arruinaran. 
12 Y los hombres hicieron el trabajo fielmente con estos capataces sobre ellos para dirigirlos: Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam, de los hijos de Coat, y de los levitas, todos los que eran hábiles con instrumentos musicales. 
13 También estaban sobre los cargadores y dirigían a todos los obreros de trabajo en trabajo; y algunos de los levitas eran escribas, oficiales y porteros.


Hallazgo del libro de la ley

14 Y mientras ellos sacaban el dinero que habían traído a la casa del Señor, el sacerdote Hilcías encontró el libro de la ley del Señor dado por Moisés. 
15 Entonces Hilcías dijo[g] al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa del Señor; e Hilcías dio el libro a Safán. 
16 Y Safán llevó el libro al rey y le dio más noticias[h], diciendo: Todo lo que fue encomendado a[i] tus siervos, lo están haciendo. 
17 También han tomado[j] el dinero que se encontraba en la casa del Señor, y lo han entregado en manos de los encargados y de los obreros. 
18 El escriba Safán informó también al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y Safán leyó de él en la presencia del rey. 
19 Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos. 
20 Entonces el rey ordenó a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaía[k], al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo: 
21 Id, consultad al Señor por mí y por los que quedan en Israel y en Judá, acerca de las palabras del libro que se ha encontrado; porque grande es el furor del Señor que se derrama sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no han guardado la palabra del Señor, haciendo conforme a todo lo que está escrito en este libro.

22 Entonces fue Hilcías con los que el rey había dicho[l] a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, encargado del vestuario; y ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector, y hablaron con ella acerca de esto. 
23 Y ella les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Decid al hombre que os ha enviado a mí: 
24 así dice el Señor: ‘He aquí, voy a traer mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, es decir, todas las maldiciones escritas en el libro que ellos han leído en presencia del rey de Judá. 
25 ‘Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses para provocarme a ira con todas las obras de sus manos, por tanto mi furor se derramará sobre este lugar, y no se apagará.’” 
26 Pero al rey de Judá que os envió a consultar al Señor, así le diréis: “Así dice el Señor, Dios de Israel: ‘En cuanto a las palabras que has oído, 
27 porque se enterneció tu corazón y te humillaste delante de Dios cuando oíste sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste delante de mí, ciertamente te he oído —declara el Señor. 
28 ‘He aquí, te reuniré con tus padres y serás recogido en tu sepultura en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo voy a traer sobre este lugar y sobre sus habitantes.’” Y llevaron la respuesta al rey.

29 Entonces el rey mandó reunir a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. 
30 Y subió el rey a la casa del Señor con todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor, y leyó en su presencia[m] todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa del Señor. 
31 Después el rey se puso en pie en su lugar e hizo pacto delante del Señor de andar en pos del Señor y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos con todo su corazón y con toda su alma, para cumplir las palabras del pacto escritas en este libro. 
32 Además, hizo suscribir el pacto a todos los que se encontraban en Jerusalén y en Benjamín. Y los habitantes de Jerusalén hicieron conforme al pacto de Dios, el Dios de sus padres. 
33 Y Josías quitó todas las abominaciones de todas las tierras que pertenecían a los hijos de Israel, e hizo que todos los que se encontraban en Israel sirvieran al Señor su Dios. Mientras él vivió[n] no se apartaron de seguir al Señor, Dios de sus padres.

Pie de notas:

a. 2 Crónicas 34:3 I.e., símbolos de madera de una deidad femenina
b. 2 Crónicas 34:4 O, pilares del sol
c. 2 Crónicas 34:7 O, pilares del sol
d. 2 Crónicas 34:9 Lit., de la mano de
e. 2 Crónicas 34:10 Lit., dieron
f. 2 Crónicas 34:11 Lit., las casas
g. 2 Crónicas 34:15 Lit., respondió y dijo
h. 2 Crónicas 34:16 Lit., y trajo de nuevo palabras al rey
i. 2 Crónicas 34:16 Lit., dado en mano de
j. 2 Crónicas 34:17 Lit., vaciado
k. 2 Crónicas 34:20 En 2 Rey. 22:12, Acbor, hijo de Micaías
l. 2 Crónicas 34:22 Así en la versión gr. (Sept.); el T.M. no incluye, había dicho
m. 2 Crónicas 34:30 Lit., a oídos de ellos
n. 2 Crónicas 34:33 Lit., Todos sus días

Capítulos de 2 Crónicas

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