viernes, 30 de diciembre de 2016

2 Crónicas - Capítulo 9


Salomón y la reina de Sabá

1 Cuando la reina de Sabá oyó de la fama de Salomón, vino a Jerusalén a probar a Salomón con preguntas difíciles. Ella tenía un séquito muy grande, con camellos cargados de especias y gran cantidad de oro y piedras preciosas. Cuando vino a Salomón, habló con él de todo lo que tenía en su corazón. 
2 Y Salomón contestó todas sus preguntas[a]; no hubo nada tan oscuro que Salomón no pudiera explicárselo[b]. 
3 Cuando la reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón, la casa que él había edificado, 
4 los manjares de su mesa, las habitaciones de sus siervos, el porte de sus ministros y sus vestiduras, sus coperos y sus vestiduras, y la escalinata por la cual él subía a[c] la casa del Señor, se quedó sin aliento[d]. 
5 Entonces dijo al rey: Era verdad lo que había oído en mi tierra acerca de tus palabras y de tu sabiduría. 
6 Pero yo no creía lo que me decían[e], hasta que he venido y mis ojos lo han visto. Y he aquí, no se me había contado ni la mitad de la grandeza de tu sabiduría. Tú superas todo lo que había oído. 
7 Bienaventurados tus hombres, bienaventurados estos tus siervos que están delante de ti continuamente y oyen tu sabiduría. 
8 Bendito sea el Señor tu Dios que se agradó en ti, poniéndote sobre su trono como rey para el Señor tu Dios; porque tu Dios amó a Israel afirmándolo para siempre, por lo cual te ha puesto por rey sobre ellos para hacer derecho y justicia. 
9 Entonces ella dio al rey ciento veinte talentos[f] de oro, y gran cantidad de especias aromáticas y piedras preciosas. Nunca hubo especias aromáticas como las que la reina de Sabá dio al rey Salomón. 
10 Y los siervos de Hiram[g] y los siervos de Salomón que habían traído oro de Ofir, trajeron también madera de sándalo y piedras preciosas. 
11 Con la madera de sándalo el rey hizo gradas para la casa del Señor y para el palacio del rey; también liras y arpas para los cantores; no se había visto en la tierra de Judá madera como ésa. 
12 El rey Salomón dio a la reina de Sabá todo cuanto ella quiso pedirle[h], más[i] de lo que había traído al rey. Después ella se volvió y regresó a su tierra con[j] sus siervos.


Riqueza y sabiduría de Salomón

13 El peso del oro que llegaba a Salomón en un solo año era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 
14 sin contar lo que los mercaderes y los comerciantes traían. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra traían oro y plata a Salomón. 
15 Y el rey Salomón hizo doscientos escudos grandes de oro batido, usando[k] seiscientos siclos[l] de oro batido en cada escudo. 
16 También hizo trescientos escudos de oro batido, usando trescientos siclos de oro en cada escudo; y el rey los puso en la casa del bosque del Líbano.

17 El rey hizo además un gran trono de marfil y lo revistió de oro puro. 
18 Y había seis gradas hasta el trono y un estrado de oro unido al trono, con brazos[m] a cada lado[n] del asiento, y dos leones de pie junto a los brazos[o]. 
19 Y doce leones estaban allí de pie en las seis gradas a uno y otro lado; nada semejante se hizo para ningún otro reino. 
20 Todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y todas las vasijas de la casa del bosque del Líbano eran de oro puro. A la plata no se le atribuía valor[p] en los días de Salomón, 
21 porque el rey tenía naves que iban a Tarsis con los siervos de Hiram[q], y cada tres años las naves de Tarsis venían trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales.

22 Así el rey Salomón llegó a ser más grande que todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduría. 
23 Y todos los reyes de la tierra procuraban ver a[r] Salomón, para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón. 
24 Cada uno de ellos traía su presente: objetos de plata y objetos de oro, vestidos, armas, especias, caballos y mulos; y así año tras año.

25 Salomón tenía cuatro mil establos para los caballos y carros y doce mil hombres de a caballo, y los situó en las ciudades de carros y en Jerusalén, junto al rey. 
26 El tenía dominio sobre todos los reyes desde el Eufrates[s] hasta la tierra de los filisteos, y hasta la frontera de Egipto. 
27 El rey hizo la plata tan común en Jerusalén como las piedras, e hizo los cedros tan abundantes como los sicómoros que están en el llano[t]. 
28 Y traían para Salomón caballos de Egipto y de todos los países.


Muerte de Salomón

29 Los demás hechos de Salomón, los primeros y los postreros, ¿no están escritos en las palabras del profeta Natán y en la profecía de Ahías silonita, en las visiones del vidente Iddo[u] acerca de Jeroboam, hijo de Nabat? 30 Y reinó Salomón en Jerusalén sobre todo Israel cuarenta años. 31 Y durmió Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David; y su hijo Roboam reinó en su lugar.

Pie de notas:

a. 2 Crónicas 9:2 Lit., le declaró todas sus palabras
b. 2 Crónicas 9:2 Lit., no le declarara
c. 2 Crónicas 9:4 O, y su holocausto que ofrecía en
d. 2 Crónicas 9:4 Lit., no hubo más espíritu en ella
e. 2 Crónicas 9:6 Lit., sus palabras
f. 2 Crónicas 9:9 Un talento equivale aprox. a 34 kg.
g. 2 Crónicas 9:10 O, Huram
h. 2 Crónicas 9:12 Lit., Sabá, todo su deseo que ella pidió
i. 2 Crónicas 9:12 Lit., además
j. 2 Crónicas 9:12 Lit., ella y
k. 2 Crónicas 9:15 O, haciendo resaltar; lit., haciendo subir, y así en el vers. 16
l. 2 Crónicas 9:15 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos
m. 2 Crónicas 9:18 Lit., manos
n. 2 Crónicas 9:18 Lit., de este lado y de este en el lugar
o. 2 Crónicas 9:18 Lit., manos
p. 2 Crónicas 9:20 Lit., nada
q. 2 Crónicas 9:21 O, Huram
r. 2 Crónicas 9:23 Lit., la presencia de
s. 2 Crónicas 9:26 Lit., río
t. 2 Crónicas 9:27 Heb., Sefela
u. 2 Crónicas 9:29 Heb., Yedá

Capítulos de 2 Crónicas

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