sábado, 27 de mayo de 2017

Ester - Capítulo 4


Mardoqueo pide a Ester que interceda

1 Cuando Mardoqueo supo todo lo que se había hecho, rasgó[a] sus vestidos, se vistió de cilicio y ceniza, y salió por la ciudad, lamentándose con grande y amargo clamor. 
2 Y llegó hasta la puerta del rey, porque nadie podía entrar por la puerta del rey vestido de cilicio. 
3 Y en cada una de las provincias y en todo lugar donde llegaba la orden del rey y su decreto, había entre los judíos gran duelo y ayuno, llanto y lamento; y muchos se acostaban sobre cilicio y ceniza.

4 Vinieron las doncellas de Ester y sus eunucos y se lo comunicaron, y la reina se angustió en gran manera. Y envió ropa para que Mardoqueo se vistiera y se quitara el cilicio de encima, pero él no la aceptó. 
5 Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos que el rey había puesto a su servicio[b], y le ordenó ir a Mardoqueo para saber qué era aquello y por qué. 
6 Y salió Hatac a donde estaba Mardoqueo en la plaza de la ciudad, frente a la puerta del rey. 
7 Y Mardoqueo le informó de todo lo que le había acontecido, y la cantidad exacta de dinero que Amán había prometido pagar a los tesoros del rey por la destrucción de los judíos. 
8 Le dio también una copia del texto del decreto que había sido promulgado[c] en Susa para la destrucción de los judíos[d], para que se la mostrara a Ester y le informara, y le mandara que ella fuera al rey para implorar su favor y para interceder ante él por su pueblo.

9 Regresó Hatac y contó a Ester las palabras de Mardoqueo. 
10 Entonces Ester habló a Hatac y le ordenó que respondiera a Mardoqueo: 
11 Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que para cualquier hombre o mujer que vaya al rey en el atrio interior, sin ser llamado, él tiene una sola ley, que se le dé muerte, a menos que el rey le extienda el cetro de oro para que viva. Y yo no he sido llamada para ir al rey por estos treinta días. 
12 Y contaron a Mardoqueo las palabras de Ester.

13 Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: No pienses[e] que estando en el palacio[f] del rey sólo tú escaparás entre todos los judíos. 
14 Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para una ocasión como ésta tú habrás llegado a ser reina? 
15 Y Ester les dijo que respondieran a Mardoqueo: 
16 Ve, reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa y ayunad por mí; no comáis ni bebáis por tres días, ni de noche ni de día. También yo y mis doncellas ayunaremos. Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco. 
17 Y Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que Ester le había ordenado.

Pie de notas:

a. Ester 4:1 Lit., Mardoqueo rasgó
b. Ester 4:5 Lit., delante de ella
c. Ester 4:8 Lit., dado
d. Ester 4:8 Lit., ellos
e. Ester 4:13 Lit., en tu alma
f. Ester 4:13 Lit., casa

Capítulos de Ester

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